Cansada

Estoy muy cansada. Escribo poco porque estoy mucho en  la calle,  pienso en muchas cosas y a toda velocidad y no soy capaz de recogerlo todo y plantarlo aquí. Cómo está la calle. Cuando hablo de “ello” (de todo) parezco una maniática disparada que nació ayer y no había visto nada. Y de eso nada. O sea, de que nada, nada. Claro que vi. Veo, todos los días.

La primera vez que supe que había personas que no tenían dinero para comer (¿cómo podía ser eso?), me quedé cuajada, inmóvil y con contusiones. Un hematoma que no se absorbe y que me hace sentir una mierda porque tengo dinero y lo gasto y me sobra y lo gasto. Y porque no sé contar lo que tengo que contar y cómo me siento (ya lo he dicho, una mierda, pero…¿y qué?)

Es el complejo del burgués, supongo. Lo que tenemos no lo hemos ganado. Hemos nacido así. No hemos robado, pero tampoco lo han hecho otros millones de personas y sin embargo no han tenido ningún reconocimiento, porque han nacido donde no debían.

En EE.UU. dicen que esos millones son unos losers. Les encanta la palabra, porque creen que el mundo se divide en ganadores y perdedores: losers. Losers son los parados, los que fuman marihuana (oh, dioses!), los que no dan dinero a su partido ni a los veteranos de SUS guerras, los que no tienen “propiedad” (creo que ya lo he dicho alguna vez: nunca dicen “mi casa2, como E.T., dicen “mi propiedad” y con eso dicen “no soy un loser, soy un ganador), los que están solteros (los singles, como dicen también aquí los medios trendy), los homosexuales, en fin, todos y cada uno de los que no cumplen los estándares de La vida es sueño americano. Qué poco sueñan, y qué feo.

Lo que sé es que, y allí más que en ningún sitio, en ese “país de las oportunidades”, el que nace en una casa de hojalata muere sin techo y, por supuesto, sin la oportunidad de ser un winner, un ganador al estilo del país de la hamburguesa.

Un día, tendría yo…¿seis años?, llamaron a la puerta y era “un pobre”, ya sé que ahora no se llama así a los que son pobres porque nos da vergüenza (pudor, se dice ahora, después de la moda, muerta al nacer, del  “prurito”). Mi madre le dijo: espere un momento. Me quedé en la puerta mirando al hombre, a la Persona, que esperaba, mirándome también. Yo no entendía qué estaba esperando él, pero yo estaba esperando a saber qué pasaba. Y lo que pasó fue que regresó mi madre de su visita al monedero y le dio dinero. ¡Dinero! Qué sabía yo del dinero, pero intuí que era algo que él no tenía y nosotros sí,  y que estaba en el monedero de mi madre.

Cuando el señor se fue, mi madre vio que yo tenía una pregunta, pero solo en los ojos, porque la boca se me inmovilizó (raro, raro, raro, ya entonces!). Me dijo: hay gente que no tiene dinero para comer.

No sé cuanto tiempo me quedé allí quieta mirando a la puerta, pero recuerdo que se me pegaron los pies al suelo y se me escaparon lágrimas que me llevé conmigo a mi cuarto. Yo creo que ni pensé. Fue solo la sensación aporreante de que al mundo le faltaba algo, quizá el pegamento para unir todas las partes. De que lo que yo creía que era una superficie dura donde todos podíamos caminar igual era un cristal quebradizo que en cualquier momento podía volver a romperse debajo de mis pies.

Más tarde le pregunté a mi madre cómo era posible que algunos (muchos, me dijo ella) no tuvieran para comida, y me dijo que habían tenido mala suerte. Supongo que quería decir mala suerte de haber nacido, mala suerte para siempre, mala suerte por sentencia.

Con el tiempo también me dijo que las estadísticas eran mentira. Que si en el mundo desarrollado el 100% de las personas comían bocadillos solo quería decir que el 50% comían doble ración de jamón con pan, y el resto se repartía el pan solo, el pan con un poco de jamón, o un bocadillo cada tres días. Nadie se comía su ración.

Desde luego, enterarme de que los Reyes Magos no existían no me supuso tanto disgusto. Al fin y al cabo, recibía juguetes aunque sus majestades se llamaran Papá, Mamá y Dinero, como me dijo la malvada compañera de clase que me lo reveló. Y además recuerdo quién fue.

Años después de aquello, cundió la ficción de que España era un país de clases medias. Media-baja, media-media y media-alta. Aparte de eso había ricos (yo tenía una amiga rica, tenía moqueta en toda la casa, lo cual era un signo suntuario), pero de que había pobres nadie se acordaba. Si acaso, de vez en cuando alguna señora comentaba: no sé para qué vamos a dar limosna si se lo gastan en vino (La Codorniz hacía muchos chistes con eso, qué sabia era y qué pocos herederos tuvo). Mi madre (vaya con doña Apocalipsis!) me dijo un día: no hagas caso, el vino para esa señora es vino, pero para otros es calefacción. Al menos, con él entran en calor.

Mi madre, alias la Señora Apocalipsis, alias Cómo se filosofa a martillazos. Vale, vale, eso es Nietzsche, pero también es la Señora Apocalipsis.

Y ahora, de mayor mayorcísima, conozco a Tomas. El hombre de 25 años, polaco, pobre de solemnidad, que vive en un pazo de cartón en los preciosos jardines junto al Palacio Real, cerrado, abiertos solos sus museos y abiertas sus estancias para el protocolo cuando hay algún protoculo que satisfacer. La boda de un Borbón, el homenaje de la monarquía, con minúsculas, a la Selección Española, y el obsoleto, pero llamativo en su obsolescencia, cambio de la guardia, o relevo, o como se llame. Un día llevé a mi perra y se aburrió como una persona. Le dio la risa que el protocolo lo rompieran los caballos haciendo unas cagadas que a ella le llevaría cinco años fabricar.

En fin, que estoy cansada. Ahora que el Gobierno es “oficialmente”corrupto, y viendo que no salimos a miles a la calle, me canso de pensar por qué. Ahora que parecía que despertábamos y se ha visto que no, me canso porque no me cabe tanto en la cabeza: ni lo del Gobierno, ni lo de las personas de carne y hueso.

Ya estoy cansada de excitarme, esperanzarme, enrabietarme, participar (en qué?, en jugar a disidente?) y gastar botas en hacer tanta calle para protestar y querer compartir tanta santa indignación.

Me ha sobrepasado conocer a los pobres, porque eso es lo que son, que queréis que os diga.

Está Tomas, que solo hace una caca al día según me ha dicho (y para qué me cuenta eso?) por la mañana y después limpia. También limpia basura que dejan los demás, los que producen basura porque consumen lo que él no consume. Las ardillas, o ratones, porque tiene dudas, no solo le han comido la pasta de dientes (he visto dos tubos mordisqueados y destripados), sino también el pan que guardaba en la despensa, una caja de zapatos, también roída. Sabe dónde hay cámaras del Palacio que apuntan al parque. Sabe quiénes viene a robar a los paseantes. Sabe qué perros son buenos: todos, según él, y es recíproco. Se ducha todos los días, por 50 céntimos (derecho a 20 minutos de estancia, que aprovecha para hacer la colada ) en los baños públicos de Embajadores. Porque Tomas es impecable. Vaqueros, camiseta, sudadera y cazadora, gorra de visera, gayumbos, calcetines y zapatos, todo limpio limpísimo. Lo pone a secar en los parterres, según habréis visto en una foto los cinco o seis que me leéis cuando estáis de humor (y que yo os cambio a malo).

El otro día extendió tantas cosas al sol que me pregunté dónde guardaba todas sus posesiones. En la mochila no le cabían, desde luego. Pero a continuación fue recogiendo y alineando en un banco (no el BBVA, desde luego) una serie de bolsas impolutas conteniendo quién sabe qué, pero seguro que todo muy limpio. No lo entiendo, porque yo me precio de conocer el parque y por más que me rasque la cabeza para pensar, como en los tebeos, no se me ocurren sitios. Claro que tampoco meto la mano en las coníferas huecas, pero…

Tomas también extendió tres mecheros (y no fuma; los habrá encontrado) en el bordillo de un macizo de flores, y allí los dejó mientras seguía ordenando cosas y revisando si estaba todo allí. Vino la dueña de Elmo, el labrador negro, y me preguntó qué hacían allí esos mecheros. Cómo le iba a explicar yo que pertenecían a la vida de Tomas. Solo le dije: son de ese chico. Y me dijo: lo digo porque Elmo ha estado a punto de cagar encima sin saber que tenían dueño.

C’est la vie. Que no es rosa.

¿Queréis saber más cosas de Tomas? Pues seguid leyendo, que es gratis y casi un somnífero.

Él vive en el parque desde hace mucho, no me dijo cuánto, pero hay uno más antiguo: un “romano” (rumano), me dijo Tomas; que lleva ahí cinco años, que es muy cochino y no limpia sus cacas, además de que no se limita a la de la mañana. El polaco regaña al rumano porque no mantiene limpio el parque, que es su casa. Además, a veces le manga cosas. Ya me diréis, un pobre cochino robándole a un pobre que le hace de criado porque limpia las inmundicias de la casa común.

Los guardas les permiten dormir en los jardines. Lo raro es que no les destruyan las viviendas de cartón. En realidad hace tiempo que no veo más que la de mi…¿amigo? Lo pongo en interrogante porque realmente no sé si quiere tener amigos. Es ciclotímico, sociable pero antisocial (un poco como yo, pero muy poquito), quedadizo y huidizo, enfurruñado con el “romano” por maleducado, pero eso sí, muy amigo de los perros. El otro día volvió a rescatar a mi Dori, que se escapó por entre los setos. Me dijo que no debería meterse por allí porque hay inmundicias que a él se le escapan; no puede estar en todo. Ya van varios días que también varios perros van a husmear en un rincón donde hay, y perdonad que sea tan explícita, una especie de pasta de guayaba que no sabemos si es fruta o…o no. A lo perros les encanta, y eso que a la mía no le gustan los excrementos como a muchos otros, así que puede ser guayaba, o guanábana, o qué sé yo. ¿Caqui? 🙂

Y, bueno, hablaré de más pobres (qué gusto, hablar claro; aquí puedo, porque es mi casa). pero hoy no, que os canso. Lo cual no es de extrañar, pero como tampoco es obligatorio leerlo, yo seguiré escribiendo sin cuenta ni razón y sin ir a confesarme por ello.

Pero, uf, qué cansada estoy. Mañana El País saca toda la mierda que conoce sobre el caso Bárcenas, que es enorme, feo y antiguo. Ejemplar, porque es solo un ejemplo. Humano, demasiado humano (otra vez Nietzsche!: Menschliches, Allzumenschliches), tan humano que da asco. El País publica, pero censura a los lectores: ayer censuró innumerables comentarios, y acabó cerrando las rondas correspondientes a todo este asunto.

Como cabía esperar. No iban a escribir más las personas de carne y hueso que el periódico del (cerdo) Cebrián. Al fin y al cabo, los que no son periodistas son unos loosers que todo lo aprenden de ellos, o no lo aprenderían nunca. Vaya por Dios.

Galería de bobás:

Foto del día 28-01-2013 a la(s) 23:11 #2 Foto del día 28-01-2013 a la(s) 23:11            La pensatriz de este y otros discursos de mividadelosotros

P1200643 La misma, sentada en el autobús.

Foto del día 28-01-2013 a la(s) 23:01 #2                                                                                       La misma, con la otra que ve las cosas con ella pero nunca las escribe. 

julito                                                                                                                                Uno de los responsables de que ya nadie vea la televisión pública, salvo ellos (para censurarla desde casa) y sus madres, que…¿estarán orgullosas?

Foto del día 28-01-2013 a la(s) 23:22                                                                           Servidora, cuando se queda turulata (a menudo)

platopulpo                                                                                Cómo conseguir que un perro no se coma todo en dos segundos, mediante la interposición de un obstáculo o, mejor dicho, ocho tentáculos

P1200744                                                                                                     El casticismo que nos queda: Caspas Unidas del Mundo, las famosas CUM

P1200407Lucky Luke y otro, vaqueros y amigos

P1200411Velan por nos, pero no lo habíamos pedido.

Anuncios

Acerca de mividadelosotros

Repugnada por el periodismo masticable.
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a Cansada

  1. cinismo dijo:

    la policía montada
    el otro día una entrevista de Arte un alto cargo militar austriaco se declara partidario del si en el referendum que para algunos pretendía acabar con la mili pues siempre es necesario que Europa, sin ejercito europeo, tenga defensores de la seguridad pues, por ejemplo, en el sur de Europa hay peligro de guerra civil. Esta bien esto de “visionar” las teles de “afuera” para tener miradas del ombligo desde afuera
    y habalndo de referendums yo creo que los ingleses casi tendrían que convocarlo y si se largan de europa me da igual porque cada vez estoy mas convencida de qeu son ellos los que una y otra vez estan poniendo impedimentos para la europa social y que, de acuerdo con sus amiguitos yanquis, quieren una europa puramente económica
    por otra parte, dice Beauvoir en “América día a día ” que los losers usamericanos nunca son demasiado losers porque tiene otros losers losers por debajo: los negros
    así los pobres blancos vigilan a los pobrismos negros y no se rebelan contra los ricos blancos; inteligente sistema de vigilancia así no hace falta tanta policía
    y a nivel mundial los losers me parecen loseras pues la pobreza lleva el sello ellas
    hala, que vaia ben!

    • Los negros están incluidos en los losers, igual que todos los de la gran Casa de Hojalata, visiten o no los servicios sociales o sean visitados ellos. Solo que losers innombrables. Lo que choca es que sean losers los que no compiten, con lo cual no pueden ser winners, pero para ese big country, como gustan de decir, un loser lo es por defecto y además es un defecto.
      En cuanto a los británicos, me parece bien que hagan referéndum. Lo que me parece fatal es que aquí no se hagan. Y a mí Europa, cuanto más se reúne, se fotografía y se traza increíbles hojas de ruta, más me provoca bombardear el Bundestag. Por ejemplo.

  2. Sereno Inquieto dijo:

    Es cierto, la impotencia cansa, el sentir que uno vive en una realidad paralela (la de su consciencia), y comprobar que las cartas ya están echadas y los hechos son meras sucesiones de notas armoniosas de una partitura demoniaca (fascismo).

    En el fondo, creo, hay mucho miedo a pararse a pensar en lo que está pasando y porqué, y no son pocos los que cierran las orejas al rumor de su “sentido común” mientras abren los ojos de par en par cuando aparece la Belén Esteban de turno que les deja el tiempo suficiente (todo) para no pensar en lo idiota que se es participando servilmente en la obra de su vida, que esa sí que es la “vidadeotro” (del banquero, del concejal y del tendero).

    Eso es lo que creo, miedo a confesarse, miedo a reconocer la estupidez, miedo a perder la aparente apariencia.

    No es de extrañar que la gente más activa ante tanto atropello, sean nuestros mayores, que esos si que tienen memoria. Los jóvenes jóvenes son, y algunos hasta pueden creer que Rosa Díez es una humilde ciudadana de izquierdas, y estoy seguro que un día tendrán que pararse a pensar, por un momento, porqué la votaron, y entonces sentirán miedo, temor de reconocer lo estúpidos que fueron.

    Yo también estoy cansado, harto e impotente de comprobar que la gente prefiere ser imbécil antes que “losser”, sin darse cuenta de que poco más pueden perder. Me quedo con Tomás, con su discreta casita de cartón que emana dignidad y orgullo, y cuyo brillo cocciona el “sentimiento de culpa” de los que van con orejeras buscando a Belén y su nueva nariz.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s