El pazo de cartón

Y cuando creo que ya no puedo más de entristecerme de mi vida de los otros, me encuentro a otro de ellos (los que venís de atrás sabéis quiénes son ellos), el que pide delante de…ese que era Seven Eleven aquí y en la China, y nunca he seguido sus sucesivos nombres. Y el hombre, de edad indefinida pero mayor, tiene un vaso de plástico, un gorro de lana y una manta roja, y siempre saluda a los perros. Hoy le he dicho que perdonase toda esa montaña de calderilla incontable, pero era el contenido de mi bolsillo junto a tres bolitas de pienso y una pieza, metálica y cónica, de una pulsera barata. A mí no sé si me perdonó, pero se puso a acariciar a Dori, que es perra multitodo salvo que alguien le dé miedo porque sea un bestia con pinta de matarife. Me quedaría ahí toda la noche, al fin y al cabo estábamos resguardados de la lluvia en el umbral del …ex Seven Eleven, y la sonrisa de ese señor de barba gris a mí me seda, lo que tiene mucho mérito. Ah, ya sé a quién me recuerda! A Moustaki!
Interrumpió la escena costumbrista (ya que son mis costumbres, cada vez más arraigadas) la llegada de un gigantesco perro negro (un gran danés? Un doberman? Solo le vi el culo), mi perra ladró y se puso en dos patas en ademán de asalto al negro, pero solo cuando este le dio la espalda, así cualquiera. Y Moustakí y yo nos miramos y nos dijimos sin hablar: con este perraco se caga la perra, se caga le métèque avec sa gueule y se caga una sin dificultad de expulsión. Imponente. Le dije, ahora sí, hablando, al señor Moustaki que hasta luego y hala, pa casa, bajo una lluvia y un cierto viento bastante coñazos los dos. Menos mal que tengo un cabellazo de anuncio de Sunsilk y recibe la lluvia como quien oye llover.

Por cierto, qué ventarrón hace ahora. Espero que no se me caiga encima una antena radiactiva del Cortinglés.

Iba a contar cosas de la tele y la censura, pero mejor cuento que he conocido a Tomas, el habitante del pazo de cartón en los jardines junto al Palacio Real. Digo pazo porque son cartonajes curiositos y hace poco Tomas le añadió una extensión.

Pues bien: Tomas estaba un día sentado en un banco al sol, con Elisabeth, brasileña. A los dos les gustan mucho los perros, y fue Dori la que se acercó a él porque intuyó que era acariciador. Y lo era. Y fue así como los conocí. Elisabeth habla mucho y Tomas poco. Él parece jovencito y parece del este, pero como los abstemios del este tienen una edad incalculable…Pasea a dos perros seguro que por cuatro perras, le paga una amiga de Elisabeth que tiene trabajo, mientras que ella no lo tiene, pero al menos vive en una casa mientras que Tomas lo hace en el parque. Fue la brasileña la que me dijo el viernes: “y he venido a traerle unas cosas a Tomas, que vive ahí”, y me señala el árbol como quien apunta a un portal de cualquier casa de vecinos. Al rato me dijo que ella le traía cosas a veces aunque para comer de verdad él va a un comedor de beneficencia. De hecho, el viernes tenía que estar a las seis en el comedor. Muy tarde para comer y  muy pronto pare cenar.

Yo creo que Tomas no estaba mucho por la labor de que su amiga contara tantas cosas de él. No me extraña. Se le veía entre enfurruñado y triste y apenas habló. Nada más llegar lo primero que había hecho fue meterse entre los parterres junto a una de las fuentes. Creo que iba a comprobar sus posesiones. Supongo que en una foto que colgué una vez aquí, los calcetines y los gayumbos lavados y secándose al sol que aparecen en ella eran los de Tomas. Pues resulta que sus posesiones son la pasta de diente, el cepillo y alguna ropa, y hace tiempo tuvo que cambiar de árbol-alacena porque una ardilla le comió la pasta de dientes y encima le pegó una dentellada. Qué mala.

Y va bien vestido y aseado, Tomas. Como puede. Creo que va a los baños públicos, de los pocos que quedan en Madrid, y a lo mejor ahora le lava Elisaberth alguna ropa en la lavadora de su casa…yo qué sé. Sé que el viernes él estaba muy triste y muy de morros, probablemente humillado porque no quería que se conociera su vida y su propia amiga me la estaba contando como si nada.¿Y si llego a ser de la secreta?

Por lo demás, el otro Madrid, de las escaleras del parque para arriba, sigue como un estado policial. Sirenas, redadas, borderío, vigilancia. Todo lo que no debería haber, vaya. En cambio, para lo que hace falta no se ponen medios.

Yo creo que hay que salir a la calle a protestar en silencio y parados todos los días, en el centro de Madrid. Marea blanca, marea verde, yayoflautas, perrolobos, marujas y marujos, oficinistas, santos y pecadores, niños, mayores y mayorcísimos, animales y personas. Indigentes y con techo, hambrientos y recién saciados, cabreados y entristecidos, indignados y desposeídos…todos, todos los días, en el centro. O en cada barrio. A la misma hora. Sin faltar nadie. Que desde el aire se vea un país parado y descontento pero, por favor, digno. Que ya está bien de niñitos de la media almendra, niñitas calladitas, zombies, mudos, resignados y hasta complacidos porque “otros están peor”.

Y ahora que hace este viento tremendo  yo estoy a cubierto, me acuerdo de Tomas que está a unos 300 metros de aquí, durmiendo en su pazo de cartón. Glup. Me da vergüenza.

PD. Besos, Anita…chavala, que ya está bien! Creo que le tienes que pagar a la empresa por faltar prolongadamente a besarle los pies al patrón. Bueno, hay varios y cada uno cortado por un idem, pero ya te informaré.

Más PD. Felicidades, Roberto…no estáis todos los que sois ni todos los que están son, pero en fin. Quienes estaban tan felices como perdices y ahora no, es de esperar que peleen; no por ellos, que están rebotados, sino por todos.



Anuncios

Acerca de mividadelosotros

Repugnada por el periodismo masticable.
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a El pazo de cartón

  1. aludida dijo:

    Tan tremendo que es precioso. Abrazos a las personas de los pazos, intacta su dignidad, jodidos por los indignos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s