Periodismo es panfleto, y no queda más

Lamentablemente, es muy difícil hacerlo de otra manera. Y me refiero al que no es periodismo de los grandes medios convencionales, que ese ya no tiene remedio ni perdón, sino a uno que muestre las cosas. Ya, ya sé que solo narrar es imposible, desde el momento en que lo narra un narrador. O mostrar solo en fotos, ya que las fotos también las hace un narrador que probablemente oculte otras.

Últimamente, las teles y, muchísimo, los periódicos, están ofreciendo montones de imágenes de las que “lo dicen todo” pero en realidad distraen de todo. Por ejemplo, Putin inaugurando un puente ante un atril con el discurso escrito y sin público ninguno, él solito en medio del puente, y con una posición fortuita de los brazos que aparenta la de un director de rquesta. Con esta foto debo interpretar que el demonio se ha quedado solo en su política? Que dirige la orquesta y no necesita beneplácitos? Sabemos que el Zar de todas las Rusias mafiosas es un demonio, y no por el gastadísimo rollo de que dirige una dictadura comunista, sino porque compra, mata y acalla a la gente, a los rusos y a los moldavos y los chechenos y a los que, directa o indirectamente, mantiene bajo sus botas, más muertos que vivos. Toda la órbita ex-soviética.

No me interesa ni me hace falta que un periódico inteligentísimo me lo cuente así. No era una mala foto, pero la cuestión es que se trata solo de un minúsculo castigo, una vengancita. Porque resulta que aparte de este detalle no recibimos ni la mínima información que no se limite al gesto. En realidad, poco se habla de la perversión de su gobierno, salvo que hay denuncias de que amaña las elecciones y de que ahora pasa factura en cash por manifestarse en la calle. Antes bien, las referencias a este señor son “asiste a una cumbre”, “se alía con Siria”, “negocia con el petróleo”, “monta a caballo y juega al polo” (pero cuánto espacio ocupa, salvo que haya que rellenar lo inrellenable, lo que le hace a Jodorkovski, al que ha enviado a tomar viento a una prisión con la disculpa de que quería hacerse con el petróleo, y omiten que el millonario por lo menos destinaba pasta a partidos de la oposición popular, mientras que otros magnates, o mangantes, hacen oposición solo para ser califa en lugar del califa?). No sé cuándo tendremos que empezar a llamarle dictador, de momento es un señor de la “comunidad internacional”.

Volviendo a las imágenes: idem para instantáneas de políticos captados justo en el momento en que levantan el brazo en su épica oratoria, para indicarnos que son unos fascistas. O esas en que el objeto de vilipendio sale feo feísimo porque, como la cara es el espejo del alma, es una muestra de que es un malvado corrupto dictador estafador inmoral.

O esas en que el sujeto aparece con cara de atormentado, bien para que creamos que está preocupadísimo con la situación, bien para que concluyamos que se siente pillado en falta, bien para que pensemos que le quedan dos telediarios.

A veces, se trata de un acto heroico del fotógrafo. Pero, desde el momento en que se publica, de eso podemos estar seguros, es una imagen que le interesa al que la compra para publicarla. Porque las fotos-fotos de verdad, lo que se dice de verdad, que suelen ser las más sencillas, las menos impactantes porque generan menos una primera y última impresión que una reflexión, está prohibido publicarlas. Como lo oís. Bueno, a lo mejor quienes leéis esto ya lo sabéis.

Y luego está la autocensura, la peor, porque si empezamos por ahí…

No es extraño que salgan a miles las imágenes de los seudoprotagonistas de la noticia, es  decir,  los políticos, los directivos, los señores con corbata en ejercicio de su oratoria, y tan pocas de los hemiciclos vacíos, que eso sí que es información? Los que nos representan no están en sus sitios, no van a las sesiones, luego no nos representan, luego tenemos derecho a saberlo para echarnos encima de su criminal indolencia.

Haciendo un aparte, me parto con las fotos de señoras bebiendo un vaso de leche con el pie “una señora bebe un vaso de leche” o jóvenes sacando dinero de un cajero con el explicativo texto “un joven saca dinero de un cajero”. Un día, una mujer escribió una carta a El País, ese “gran periódico de la democracia”, en la que criticaba exactamente lo mismo, y en referencia al caso del vaso de leche. Me descargó así  de un trabajo que tenía yo pendiente.

No sé por qué, en los ámbitos más humildes, los de la Gente, la Calle, la Vida, sí me gusta que las imágenes introduzcan una cierta “picardía”, si la ocasión lo merece y no para manipular corazones ni razones, sino para golpear conciencias o para desvelar lo velado.

Es cierto que, eventualmente, se publican fotos de contrastes como “un señor se come un bocadillo mientras, a tres metros, otro babea mirándolo porque tiene hambre”. Pero si solo se publican como una ocurrencia, cuando eso es lo que hay en la calle todos los días, entonces no necesitamos los periódicos. Cada día deberíamos recibir, y es un derecho que tenemos desde el momento en que la información nos llega a todas horas por todos los sitios hasta la mismísima cama, las fotos de lo que está siendo “normal”, lo habitual; no necesitamos aspavientos, necesitamos saber.

Aunque esto no me lo creo ni yo. Sé que el que no quiere ver las cosas, cuando las ve en la tele o en un diario se convence de lo que quieren convencerle: que es un episodio, no lo que e reproduce en cada esquina.

Los “militantes” del barrio de Salamanca (no los que en él moran, sino los que se morirían antes de morar en Lavapiés, en la Plaza de Castilla, en Carabanchel o en Sol) están cabreadísimos (no digo indignados, es demasiado digno para estos de los que hablo) porque ahora hasta las terrazas de Serrano están llenas de rumanos que pululan para venderles relojes mientras les roban el móvil. Que les den. Que les afeen el barrio. Que les roben todo. No soporto que todavía se les conceda la oportunidad, y menos en estos tiempos, de no enterarse de nada excepto de la Bolsa y de las rebajas de Manolo Blahnik.

Y los que no son militantes salamanqueros, también tienen su aquel, aunque sea más pequeño. Degluten todo lo que les meten en el buche ocular y auditivo siempre que no les quiten el apetito con la realidad. De vez en cuando la ven, pero solo cuando la ocasión es la mejor para sentirse responsables del mundo: operación kilo para los pobres del barrio (eso hace una bonita foto de vecinos “solidarios” que casi nunca salen en zapatillas a darle charla y caldito a la señora desafortunada que saben que vive en su esquina sin seguridad social, sin comida y, encima, invisible); colección de tapones de botellas para la operación de una criatura; donativos para las inundaciones en Latinoamérica A TRAVÉS DEL BBVA que se lo transfiere a las ONG, y estas…me callo.

Qué pocas fotos (no he visto ninguna, pero espero que las haya) de una acera llena de cosas útiles y seminuevas tiradas por no andar tres metros y preguntarle a alguien si le interesan. Qué pocas de pobres de los ocho millones de la bolsa de pobreza que teníamos en España, endémicamente, antes de la crisis…ahora resulta que antes de que nos escociera a todos nadie vivía en la calle ni era despedido dramáticamente.

A veces se hace un reportaje sobre la prostitución y durante unas horas todo el mundo dice que pobres las prostitutas, pero el debate auténtico no se abre nunca, y el resto de los días las prostitutas son invisibles. Si apagas la tele y coges el coche y te pierdes por la Casa de Campo, no solo verás que hasta grandes coches aparcan donde están las “mujeres de vida alegre”, sino detalles como que entre ellas también hay peleas y vendetas porque  tienen también problemas “normales” aparte de la prostitución: la propiedad de unos metros, de un árbol detrás del que guardan el neceser y la muda, de una esquina que da más dinero. Pues no: cuando se nos informa de ellas, se usa el tono “pobrecitas” y se concluye “qué cabrones son los hombres” (ambas cosas, en este caso, ciertas; anda que los que las obligan a no usar condón a no ser que no quieran cobrar los tres euritos que les iban a dar…).

No sé, yo ya me estoy desesperando y me enredo en discusiones sobre esto incluso con los más cercanos. Oh, sí, ese reportaje es buenísimo, puedo llegar a conceder, pero coño, hijo (o hija), tú vives solo en tu salón, o qué?
Pero esto me ocurre más con periodistas, los “obligados” a andar con cinco ojos y veintitrés oídos. Allegados con otras profesiones, desde la docencia hasta la psiquiatría, pasando por los servicios sociales, parece que lo tienen todo más a mano. Menos mal, así ya no pienso que me lo invento todo o que veo de más o que exagero. Al contrario, ellos y ellas me envenenan más! Me hacen saber. Es lo que tiene la información cuando es información.

No digo que sea obligatorio ver ni pensar ni dedicar muchas horas a enterarse de nada en especial. Pero, carajo, cuando caminas, porque al menos a la compra tendrás que salir, para dónde miras?

Total, que ciertas escenas se comentan ante un café solo si salen en la foto o el vídeo.

Pues sí, sí, qué pasa? A mí me parece muy mal, y qué? 😦

Y ya me he liado, porque mi cabeza bulle y bulle y no sé a quién contárselo y por eso lo tengo poco organizado.

Ni siquiera la crisis cura la miopía, el astigmatismo, la presbicia, el oído.

Se me opone: “pues menos mal que sale en los medios, no te pongas así, no todo el mundo tiene tanto tiempo PARA ESTAR EN LA CALLE COMO TÚ” (tono vengativo por mi chorreo). Pues bien: lo cierto es que con un mínimo de atención resulta que todo salta, porque salta, a la vista. Cinco minutos en autobús te informan. Un minuto sacando al perro también. Ocho horas en el trabajo informan de carallo. Una hora en un funeral, medio minuto de asomarse a la ventana, un cuarto de hora en la compra. El tiempo de un semáforo en rojo con dos señores del Bando de España al lado, ni te cuento. Hace unas semanas escuché a dos, me encendieron y me concedí la prórroga de otro disco rojo para seguir escuchando; y luego me metí con ellos. Les dije que muchas gracias por haberle enseñado algo a una de pocos conocimientos como yo el valor en curso de las obligaciones, las acciones, los índices y, vamos, no salió lo de los paraísos fiscales porque no esperé al tercer semáforo, que si no…

Y, lo mejor, la tele apagada, o encendida con causa. Eso despeja muchísimo la vista. Los periódicos, leídos con gafas de escéptico, acaban por hacerte no necesitar gafas.

Pero todo eso, solo si quieres. Yo, si hay que hablar solo de lo que sale en la tele, y es más, de la tele en sí, tengo que callarme, porque odio la tele. No es de ahora, no es porque no me crea mi trabajo. Es algo entre educacional y otras cosas.

Y en cuanto a lo panfletario del periodismo, ya fuera de los medios “convencionales”, a esto me refería: cómo una tarada obsesiva de (su propia visión de) la calle, como el caso de la que escribe, podría hacer periodismo sin hacer panfleto? Acabo de hacer uno, y no para informar, sino para convencer. Y las fotos que van en este blog son cada vez más panfleto, supongo, y yo creyéndome que es mi vida de los otros.

PD. Juro, o casi, que la próxima vez no hablaré de la calle como miseria, sino de cosas divertidas de la calle y los callejeantes.

Mis fotos de hoy son las pocas que me ha dejado hacer cierta perra mientras paseábamos.

iglesiapalomakikos                                                Un templo madrileño de dominio kiko, creo que el primero. Allí asistí a un funeral y no dejé de acordarme de la película “Camino”. Qué miedo, en la foto de abajo está la “parrilla de programas” de esta cadena de religión. Ofrecimiento de niños…uaaaaaa!!!!! Se los ofreces y te los devuelven sin circunvoluciones cerebrales.

cacapaloma 2Decoración exterior ante el templo. Cagadas de la palomita del Espíritu Santo, sin duda.

cacapalomaLos mismos trabajos intestinales de la tercera persona de la Santísima Trinidad, de cerca. Paloma blanca, jardines negros.

arañakasancantadaUna araña trepa por Lavapiés. Es obvio que es una araña y que trepa, lo que os decía antes sobre las obviedades, pero hay un dato que no es obvio: que está en Lavapiés.

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Acerca de mividadelosotros

Repugnada por el periodismo masticable.
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4 respuestas a Periodismo es panfleto, y no queda más

  1. Martino Roso dijo:

    ❤ ❤ ❤

  2. cinismo dijo:

    Y el Depardieu que Par dieu! se quería nacionalizar belga porque el Hollande le cobraba demasiados impuestos y va el Putin -que de Putin tiene poco porque es mas bien Chulín de puti…. porque supongo que negocios en la prosti teniendo tanto negocio alguno tendrá- y le ofrece la nacionalité rusa y va el de par dieu y se la acepta porque ya eran colegas y tenían el mundo del negocio controlado (al parecer el par dieu! tenía en su calle un restó
    (aurante) de lujo, evidanmon!, un comercio y no ´se qué más -eso solo en la calle en la que vive pues en toda Francia tiene desde viñedos hasta sabe dios que más; bueno pues va la Bardot q es hiperdefensora de los animales y tambien pide la nacionalité rusa porque resulta q en algun zoo francés quieren hacerle la eutanasia a dos elefantes tuberculosos. Y te juro, matesiña, que no me invento nada todo esto es lo que sale en la prensa francesa y yo ya no entiendo el mundo solo se que tengo censurado al de par dieu! porque ¡por dios, la virgen y todos los santos! estas cosas son peores que las q salen en la prensa
    bueno del ex imperio ruso, al ladito de moldavia a mi me encantan estas las pobres viven entre el segundo ejército mas grande de europa, cágate!:

    felizano de todolos xeitos!

  3. cinismo dijo:

    Y Putin es muy bueniño, cree en la justicia:

    More:

  4. Sereno Inquieto dijo:

    ¿Ofrecimiento de niños? ¿Y para cuándo el recibimiento de hostias? El horario ese para “incultos”, el que aparece en una imagen que posteas, no deja de ser uno de las tantísimos detalles que evidencian nuestro atraso. Imagino a unos futuros arqueólogos, digamos del siglo XL, con sus brochitas limpiando el polvo que cubre tan elocuente descubrimiento, y sus primeras impresiones, un tanto condescendientes ellas: “¡Pobreticos… así tardaron lo que tardaron…!”

    Agradezco la posibilidad de poder compartir los DETALLES que nos ofreces, que lejos del panfleto anecdótico, nos reflejan la génesis de muchos problemas y sus derivados. Y es que la verdadera particularidad humana, es la humanidad, esa capacidad empática que nos lleva a una evolución “altruista”, la única que nos puede dar un buen margen de éxito para nuestra especie. Y en esa estamos, luchando entre el bien y el mal, el sano crecimiento o la involución, ese atrofiante rasgo que nos necrosa el futuro.

    Y nuestro futuro es el “Belén de Jeremy”, mientras el pasado quedará en las ruinas de “Salamanca”. Es cosa de tiempo, y de seguir luchando, sí, por la vida de los otros, que es luchar por nuestra esencia y dignidad. Pero bueno, volviendo al presente, que se jodan todos los “ilusionistas” y sus mentores, señalémosles con el dedo y digámosles: ¡eh, que te he visto, Evaristo!

    Y es que nunca será lo mismo trepar por Lavapiés que por Moncloa. ¡A comulgarlos!

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