Bronquítica esputando a “los de ahora”

Estoy convencida de que me quieren dar un puñado de…sagradas formas. Anda que si los pensamientos nos salieran en bocadillos como a los personajes de tebeos y cómics, a casi todos nos estarían esperando en una esquina para pegarnos unos u otros, por haches o por bes, y no habría esquinas que llegaran. Embozados los agresores, claro, o anónimos, o por delegación, o con seudónimo. Los agresores, siempre tapados. Salvo los muy protegidos o muy muy extremistas que, a su vez, denominan extremistas a los otros, o, lo que es peor, radicales, como si esto no significara “de raíz” y no “funesto, terrorista sanguinario, y francotirador con kalashnikof”.

Lo digo porque, o me han entrado aquí máquinas, ingenios de esos que hacen un barrido de blogs con fines comerciales, o ha irritado mucho, y se ha propagado, que me refiera a los programas televisivos de la nueva Ejpaña” en términos de vomitona.

Y mira que, en general, la anterior Ejpaña, que era España, me parecía detestable por mentirosa, por superliberal disfrazada de socialdemócrata, por capitalista disfrazada de estado de bienestar, por inculta con barniz de culta, por la ocultación permanente de la bolsa de pobreza permanente (8 millones de pobres en diversa medida, siendo los pobres cada vez más pobres y los ricos cada vez más ricos). En esa España tan democrática que teníamos antes de las últimas elecciones, en la que la banca ya estaba privilegiada. Lo estaba en la dictadura, en la “transición”, en los regímenes “socialistas” y en los “conservadores”. Con los sueldos de los banqueros, con la ocultación de la pasta de los mangantes, con la conjura del silencio, con la discriminación entre unas cuentas y otras y el consuelo de batidoras, fuentes de horno y juego de sartenes para los pequeños ahorradores de nómina y poco más.

Más cositas que no me creí de aquella democracia: que los medios de comunicación la avalaban, consolidaban, retrataban, vigilaban. Me meo. A cuántos ladrones ha derribado la prensa, cuántas leyes rayanas en lo inconstitucional (o de constitucionalidad opinable) echó, o siquiera lo intentó, echar abajo? Cuándo destapó lo más sangrante y, no por tapado, menos conocido, ofreciendo datos, denuncia, continuidad y valentía? Yo solo veo el blablabla de lo anecdótico, nada de entrar en materia, nada de abrir la caja de los truenos a no ser para sacar personajes del papel couché.

Pero con todo, cuanto tenía de democrática la antigua España, parece ahora un sueño. No sé si me he dormido ya en la “transición”, de la que en mi casa oía decir que tendría que ser una ruptura y no una reforma, o no saldríamos de los posos del franquismo.

Y efectivamente, ha quedado el poso en los autoritarios, los acomplejados, los codiciosos, los horteras, los paletos, los chivatos, los serviles, los cambiachaquetas. Me decía hace casi veinte años Jorgen, un venerable amigo danés, que no me preocupase, que la democracia española era todavía muy joven, que la edad de las democracias se mide en décadas si no en siglos…Y mira tú. Patrás, vamos patrás. Y con odios, chulerías, presunciones, ostentaciones y vendetas. Cuando cambia el gobierno salen los presuntos damnificados con el anterior, y se me vienen a la mente víctimas que no lo eran ni lo serán nunca, sino supervivientes que vocean SOY UNA VÍCTIMAAAAA (y como lo hacen a tiempo completo no tienen tiempo para servir para nada) para que cuando cambien las tornas se les indemnice al alza. Me meo otra vez. Me mondo, me meo y me parto la caja. Por el camino hacen caja de reclutas para formar un pequeño ejército por si les falla la sedicia y se quedan solos dando la brasa con su “desgracia”.

Por supuesto, no me refiero a la llamada memoria histórica, sino a algo más frívolo pero dañino también, porque permanentemente hace tambalearse el principio de la igualdad y otros principios comunitarios necesarios, además de hermosos. Sí, hermosos, qué pasa?

Castigados y víctimas los ha habido siempre, y los de verdad solo necesitan restitución y justicia, no recompensa, retribución….a qué coj…s? Premio a qué? Los galones son paletos, son para serviles o acomplejados, y digo yo que por qué no se lo meten por alguna hendidura. Ni siquiera veo los galones. Veo esto:

oficina siniestra 2

Qué bueno era Pablo, de La Codorniz! Y qué poco cambia lo más primitivo.

oficina siniestra Pablo

Anteayer fui con mi bronquitis a mi médica de cabecera. Y no lo recordaba, pero había huelga de sanidad (se atendían casos que lo requerían con urgencia, que no era el mío, y dije que me parecía bien porque la huelga es necesaria; pero en mi consulta había una sustituta de mi médica que está de vacaciones, jo, qué lío, y me recibió y prescribió demasiadas cosas y encima perdí las llaves por el camino) Digo que la huelga me parece necesaria, pero una macrosuperhuelga, porque la situación es muy grave, no lo puede ser más, el latrocinio de los privatizadores se ha visto (por si hiciera falta) en el Madrid Arena, las empresas “¿municipales? de la vivienda el suelo, muchos servicios culturales y sociales, y muchas obras públicas que se fueron al carallo por gestionarlas unos enchufados inútiles salvo para meter pasta en el bolsillo. Pues de esto mismo discutí con una señora que se puso a provocar a las administrativas en sercivios mínimos; la típica que, apuesto algo, no es que no sea inteligente, pero no quiere saber. Sabe lo de las merendolas en el café, lo que dice su marido (que es el que lleva la política mientras ella lleva la casa, por lo que me dio a entender), lo que dice el partido en el que milita o simpatiza, al que probablemente la afilió el mismo marido que es un auténtico politólogo o un estadista frustrado.

La majadera propuso al personal allí presente, a las currantas del centro, explicarles lo que ellas no sabían: que la huelga estaba equivocada, que ellas estaban equivocadas (sin duda, confundidas por Zapatero) y los carteles y petición de firmas contra la privatización estaba todo ello equivocado. Le dije que ya bastaba, que quienes van a la huelga no son imbéciles y saben por qué van, igual que los que no lo hacen. Que no ofendiera. Y ella, con una sonrisa prepotente: “no tienen razon, estos cartelitos no tienen razón, porque no entienden que no se va a privatizar, sino su gestión”. Qué matizadora.

Señora, voy a pagar yo impuestos al estado para que me gestione los servicios un Arturo Fernández (el gañán empresario, no el gañán actor), un Díaz Ferrán, el presidente de un club de fútbol, un hijo de Mario Conde, un Teddy Bautista, un Urdangarín, o cualquier mindundi de los que actualmente ya gestionan casas públicas, como esa donde trabajo yo? Esos especialistas en todo, es decir, capaces de arruinar cualquier cosa que les pongan en las manos, lo que, estadísticamente, es complicado.

Me fastidió la bronquitis la señora esa. Todavía estoy esputando mi lema: “señora, usted y yo vivimos en un Estado que les está vetado a la mitad de nuestros conciudadanos…encima usted está encantada, pero yo no, y, si me apura, y no pasa todo a manos privadas, me encantaría que cada año una de mis pagas extraordinarias fueran a los servicios públicos y a la puesta al día del equilibrio que falta”.

Lo sabe el demonio, que es mi amigo.

-CONTINUARÄ-

 

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Acerca de mividadelosotros

Repugnada por el periodismo masticable.
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