Yo fui por ciencias

Por fin se mueren mis plantas. Llevo con ellas cosa de un año. Habían llegado a mí de forma impremeditada.

 

 

Había pensado que no durarían nada, nunca me habían durado las plantas, y esta vez no fue así.

 

 

Total, que las regué, las dejé crecer, las cuidaron mis vecinitos de arriba en mi ausencia, las pasé al piso de la vecina de enfrente en otra ausencia. Como ella también se iba a ir unas semanas, dejamos las suyas y las mías sobre una tabla en su salón. Sus hijos irían de vez en cuando a regarlas. Aquí, algo falló. No preguntéis por qué qué, una planta de Carmina y una mía se murieron, y las otras me fueron devueltas desmesuradamente crecidas, como bichos de ciencia-ficción. Como pulpos de 12 extremidades retorcidas y gordas. ¡Si hasta parecía que me miraban!

Súbitamente observé que una de ellas tenía una colonia de animalejos en su interior. No sabría decir si anélidos u otro tipo de invertebrados protóstomos. ¿Lombriz bebé o escolopendra junior? Algo de eso. Cada vez que la planta recibía agua, una comunidad desordenada de protóstomos emergía inmediatamente como para no ahogarse o para presentarme una reclamación, no sé. La primera vez me parecieron vermiformes, y me dije: anélidos. La segunda, también. Y así sucesivamente. Me entretuve varias veces en este ejercicio, porque me mola observar a los bichos, todo tipo de bichos, adónde van, qué pretenden, qué tal se llevan, cómo se encuentran en su celibato, los célibes, y los otros en el lío en que se hayan metido. Quién va a la compra, quién es el cacique y quién la caciquesa.

Lo único que he apuntado en mi cuaderno de campo, con total seguridad y aplomo, es que no planifican la reproducción. Se propagan con una alegría irrresponsable, parecen hasta humanos. Luego no tienen dónde meterse y okupan mi pobre planta. Así estaba ella, ahita, pálida, sin apresto.

Al cabo de los días, concretamente anoche, asomé al abismo del tiesto, pues cada vez tenía mi plantita menos tierra y más vacío bajo sus pies. Eché agua y…dios, cómo aparecían los protóstomos en la superficie, algunos incluso se querían salir del tiesto, voraces y hartos de monodieta. ¿Pues no van ahora y me parecen escolopendras diminutas, con antenas y cola atijeretada? No sé…quizás no sean anélidos. Y, desde luego, nematelmintos no son.

 

¿Tienen memoria química y reaccionan con ese espíritu  feria a la recepción de agua, o simplemente no quieren ahogarse?

Yo no sé. Finalmente, los encontré bastante claramente miriápodos escolopendromorfos, y ahí me quedé.

Y la planta, la tierra, el tiesto y tres bolsas de plástico que los envolvía, fueron a la basura, pero qué digo anoche, a las cuatro de la mañana, que fue cuando llegué, en un inusitado ejercicio de trasnoche en el que ya no me prodigo, porque prefiero trasnochar en casa, con los anélidos o los miriápodos.

Hoy veo otra planta abirrietada. Tengo un poco invertido en I+D y la estudiaré, becada por mí misma, máximo dos días. Al término de los cuales, si sigue hecha una dama de las camelias, la tiraré. Qué alivio. Cuánto espacio. Y todavía me quedan tres.

 

 

A una sí la quiero bastante. Y aparte, en el baño, está la orquídea. La planta de la que más veces había oído yo decir que era superdelicada, resulta ser fuerte, resistente, atlética, gallarda, autónoma.

Qué bien, haber ido por ciencias. Yo a lo mejor tengo ante los ojos un poema de Catulo y salgo corriendo por seguir a un bicho de bola que ojeo súbitamente en el marco de la ventana. Vuelvo a Catulo cuando el bicho se cae y se mata, en el peor de los casos. Mato a mis plantas y devuelvo lo natural a la naturaleza y restituyo sus derechos al carbono. Por poner esto último en un examen y decir que era lo mismo que el cristianísimo “de polvo eres y en polvo te convertirás”, me tumbó un tribunal de Filosofía que presidía un cuervo con sotana flanqueado por otros parecidos. Y eso que había citado la polvareda ex profeso para que me entendieran estos señores lo del carbono. Es que para cualquier escolástica el carbono es demasiado pillo. Lo comprendo, porque yo fui por ciencias.

Me caen bien los científicos filósofos artistas (por favor, sin dogmas, que cualquier paradigma puede cambiar en dos días y volver a cambiar al tercero, quedarse 500 años y extinguirse sin cambiar). Pero pensar si el destino es inexorable o la libertad sirve para que no lo sea me lleva primero a de Broglie, Max Born, Schrödinger y Heisenberg; después a los Presocráticos; a continuación a los compositores de fugas y contrapuntos,  y nunca a Dios.  ¡Es que yo fui por ciencias!!!

 

 

 

 

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Acerca de mividadelosotros

Repugnada por el periodismo masticable.
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8 respuestas a Yo fui por ciencias

  1. untalmarra dijo:

    Calqueira te pon ao cargo dun hospital !!. Cando os pacientes se poñen pachuchos…hala, áo lixo con eles! Pobres plantas.
    Si os bichiños son brancos, seguramente sexan TRIPS, que veñen nos sustratos e nas plantas de maceta comprados.
    O que pasa, é que ti seguro que regaches as plantas de máis. éche o pior, apodrecen as raices.
    O Potos ese que se ve na foto, é que medra el sozinho, non hai que facerlle nada, como non vai sobrevivir?. Que non teñan correntes, e non as andes paseando por aí, que se as plantas naceron sen pés é por algo. Pareces de letras….

    • No las tengo al sol directo. Riego y dejo secar. No les eché nunca abono ni sustrato ni vitaminas ni drogas. Aunque lo mismo, como se me cruzan los datos y las acciones en el cerebro, les eché vino blanco en lugar de hacer gotear en el fregadero el culín de la botella. No les hablo directamente, pero les pongo compañía: gafas, jirafas, cerditos…
      No las paseo, salvo cuando fueron a la casa de al lado. También se murió una de la vecina, así que creo que fue un sabotaje.
      De hecho, nunca se me habían dado las plantas hasta que llegaron estas. Pero creo que les quedan pequeños los tiestos desde hace tiempo.
      Faltó en las fotos una hiedrecita que está encima de la nevera y está mona.
      Los bichos estaban solo en una planta.
      La que sí se murió nada más llegar es una que se llamaba, según la etiqueta, “Planta de 1 euro” (sic) y me la trajo del carrefús una amiga de la tele. No, amiga mía, pero trabaja en la tele.
      Yo es que si tengo que ponerles guías, transplantarlas, abonarlas y todo eso…prefiero limpiar cacas de niño!
      Es que no….no estamos hechas las unas para la otra. Aún así, duraron mucho. ¿Qué habrá pasado de repente? Les pasará lo que a mí…el verano, salvo en el mar o en el monte, es too much.

  2. untalmarra dijo:

    SIGO:
    Esa que ten a folla en forma de flecha parece un Syngonium. Esa é a forma das follas máis novas, co tempo saen follas máis lobuladas.
    http://articulos.infojardin.com/plantas_de_interior/Fichas/Singonio.htm

    E o vulgarmente chamado Potos, é o Scindapsus.
    http://plantayflor.blogspot.com.es/2008/08/scindapsus-aureus-pothos-poto-este.html

    E xa sabes, nada de sol directo nin correntes. Rega abondo, pero deixa secar entre rega e rega.
    E cóntalles cousas, fálalles.. (Ah, pero que estou decindo? decirche A TI que fales !!!!)

    • Es que me tiran más las tripas humanas, las operaciones a corazón abierto, las suturas, las agujas, el olor a alcohol, que la savia, los abonos, las plagas, los potos…
      Hay dos tipos en la naturaleza que no me soportan y, por lo tanto, yo ni lo intento: las plantas y los caballos me rechazan. De siempre.
      De los humanos, me admiten los viejos, los niños y los dementes.
      Regar, riego. Y dejo secar. Por cierto, que aquí se secan enseguida.
      No, los bichitos no eran blancos, eran como transpamarrón. A mí me gustan todos los bichos menos las ratas y las cucarachas. Aunque el otro día encontré el abrigo reseco de una cuca marrón y lo estuve toqueteando para trabajarme la…¿fobia? No llega a eso.

    • Por qué en todas las casas hay cintas y potos, y yo no había oído de los potos hasta que llegaron a mi casa?
      Por qué los que sí andan con plantas dicen mal los nombres en latín, que ahora, según se publicó, se van a llamar todo en inglés porque les sale de los coj….no sé si a los científicos o a los lingüistas? No consigo convencer a dos periodistas vegetófilas (por tanto “de letras”, como dicen los periodistas y no he oído mayor ridiculez, por eso ironizo con lo de “ser de letras” y “yo fui por ciencias”) de que la ch la pronuncien k (o q), al contrario que los rumanos-as: una me explica a veces que la querámica para uso dental es muy cara, y que ella no escribe en quirílico.
      Al menos vos usáis las taxonomías con soltura! Pero me entero mejor de los bichos.

    • Y por qué la leyenda negra de la orquídea? Si es una robustiana, y se mantiene sin agua lo que le da la gana y más….claro que esas bestiales raíces aéreas seguro que, cuando me voy, se estiran hasta alcanzar el agua de la bañera.

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