Terrorista en El Cortinglés

¡Aquí no, aquí no, aquí no hay quien viva, aquí no, aquí no! Tararararíiiii!

Se llevan los monovolúmenes. En cuanto una pareja tiene un hijo, se compra un coche del que hace años se hubieran reído sus antepasados por su parecido con un vehículo militar de transporte de minas o uno de uso agrario para llevar la cosecha de nabos de un punto al otro de la aldea. Ahora no, ahora no se ríe nadie, porque se llevan. Pasa el tiempo, y se van llevando en color más y más oscuro; ya vamos por “lo que es” el negro.

Es el gasto mínimo para  un hijo recién nacido.Más lo que se paga después por llevarlo a un centro privado a hacer el vándalo, porque si los padres son giligaitas el niño puede salir vándalo, estudie con el Opus o con una secta de rock satánico. Si puede ser uniformado de señorito, mejor, un cole bilingüe tiene un pase, trilingüe ya es decente, y total después no hay ni un p…becario de periodismo que pronuncie “my taylor is rich”.

Pues a lo que iba: ahora que se llevan los monovolúmenes, hoy en la redacción el sonido era multivolumen. Estridente, afilado, como de akelarre. ¿Qué ocurría? Que esta mañana era la presentación de nuestra nueva programación, y yo, como todas las anteriores, ni la he atendido. Yo a lo mío. Oía ese bullicio brujil y no iba conmigo ni me preocupaba por qué gritaban, solo quería que me dejaran concentrarme en un atentado en Bagdad, en la tan fortificada y vigilada Zona Verde, juajua. Que no los hubieran invadido.

La programación lo que nos va a dar a los que hacemos noticias como churros es dolor de cabeza, porque los programas los planifican y organizan, también en akelarre, en las mesas contiguas. Y los de programas son un ciento y la madre, la del cordero.

Sonaba como una tómbola. Un televisor amplificabaa lo que estaba saliendo en emisión, retumbaba y parecía que de un momento a otro alguien iba a decir: la muñeca chochoooona!, o: otro jamón, otro jamón!, o qué alegría, qué alboroto, otro perrito pilotooo!
This is terrible and horrible. Qué caos, y va a ser siempre así, sospecho. Hoy todo eran sospechas.
Y miradas.
Se cruzaba terribles miradas. Unos, porque otros han conseguido algo con los nuevos mandatarios. Los otros, porque unos han conseguido algo. Todos se miran mal porque los otros todos han estado brujuleando por ahí hasta encontrar el hueco que querían, o lo más parecido, o lo que sea pero que les proporcionará pingües beneficios. En el colmo de la perfidia humana barata y pueril (teniendo en cuenta que también hay niños asesinos, jejejeje), he visto cómo una persona que ha pillado cacho abroncaba a otra cuyo cónyuge había pillado…con la diferencia de que este último caso era forzado ya que el “proyecto ilusionante” (ahora se llama así a cualquier tarea) en el que trabajaba se lo han cargado Los Nuevos. Ellos. Los inefables.

Así pues, vemos en la lección de hoy cómo no solo se pisotean y compiten a palos por pillar cacho, sino que aun consiguiéndolo les fastidia tener émulos.

Todo esto lo voy viendo entre cortinas, nubes, velos, espejos distorsionados. Nada es transparente, aunque va pareciendo poco a poco lo que es, tan elementales me están resultando estos seres protozoarios.

En fin, que entre tanto gritito , básicamente de presentadoras que se preguntaban si tenían bien los pelos o deberían habérselos alisado japonesamente, se abrió paso el grito sintético de la emisión, que, en dos televisores al unísono, proclamaba que Espe había dimitido.

Y no digo nada. Es un shock, porque esa mujer diabólica y ordinaria, prepotente y macarra como un proxeneta, valga la redundancia, parecía que nos sobreviviría a todos y en su puesto. Pues no. Ahora queda en su lugar un pijortera con cara de marioneto de José Luis Moreno, y dentro de tres semanas, votación para embestir a un-a nuevo-a presidente de la desprestigiada y endeudada Comunidad de Madrid. Digo embestir porque estos son los que adoran la tauromaquia, además de otras cosas bastante feas. Como los casinos, los tahúres, las prostitutas y chaperos blondy de frasco, el dinero que no cabe en el maletero de un monovolumen, los trileros, los chantajes, el trapicheo, los matones, el pizzo como en Sicilia, en fin….¡Eurovegas!

Y aparte de eso, que ya es el tema del día, de la semana, del mes, ¿a que no sabéis de dónde vengo Síiiiiiiiii! De poner otra reclamación en El Corte Inglés (una pa ellos, otra pa Consumo), porque ha vuelto a sonar la alarma a mi paso, y esta vez no porque llevase un libro (les encanta la ecuación libro=misil), sino porque en la caja se olvidaron de desactivarme el chivato de un cepillo dental eléctrico. Por lo que fuera…me tienen harta.   Le dije al señor Chaquetilla Roja, antes de que él hablara: “Otra vez!, estoy harta de ustedes y no, no llevo un libro ni unos zapatos con suela radiactiva. Y no pienso bucear en mi gigantesco saco para buscar el tique (antes ticket), hágalo usted”. Y le tendí el bolsón. El Chaquetilla Roja venga que no y que no, y le dije que o lo hacía o pasábamos allí la tarde. Pensaba que le estaba tendiendo una trampa (y no, porque todavía la estoy pergeñando para la próxima vez. ¡Me relamo! )

El caso es que, mediando mi permiso y mi cachondeo, buceó y buceó en mi bolsa, que debe de medir treinta metros cúbicos y estaba llena hasta los topes. ¿Quieren humillarnos? Vale. Les transfiero mi humillación. Le dije al Chaquetilla que él también debería quejarse a su empresa de que los clientes se quejan de que les monten esos números policiales sin policía. Que ya tengo pensado llamarlo para el próximo día, qué divertido! Quieren gresca? Genial. El Chaquetilla Roja no entendí lo del estado policial. Eso es que es feliz sintiéndose tan seguro porque hay personas como él que trabajan por la seguridad. La seguridad de los merluzos.

Y, comprobado todo, allá me fui otra vez a Reclamaciones, perdón, Atención al Cliente-asuntos varios. En una posdtdata he anunciado a esos grandes almacenes-grandes sinvergüenzas que cada vez que se repita el numerito de la alarma, les pondré una reclamación a ellos y otra a las autoridades.

Y qué? Tengo todo el tiempo del mundo cuando salgo de trabajar. Y si no lo hacen otros, yo sí. Insisto en el factor sorpresa como arma más afilada. Sirve para defenderse y atacar. Y claro, es tan rato que una tipa llegue y reclame porque le ha sonado la alarma….

Y ya no saben qué inventar, y se han quedado con la copla de “no llevará usted UN LIBRO?!!!!!!!” (les falta decir “un repugnante libro”, “un peligrosísimo libro”, “un arma terrorista en forma de libro”). Pero hace unos años me sucedió algo más gracioso. A falta de libro, y dado que pedí que me atendieran un un despacho para ponerme más seria con ellos, el encargado de nosequé miró de reojo mis bolsas…fijó la vista en un cartón de gazpacho Alvalle, miró al techo como si no hubiera visto nada y dijo: “no llevará usted  ahí un gazpacho Alvalle, no? Si es así, la culpa es del gazpacho. Nos está dando problemas porque dispara las alarmas”.

Casi lo mato!!!!!

Con estos grandes almacenes he tenido muchas. Todas graciosocabreantes.

Total, que he echado mano de mi dipsomanía para relajarme de este episodio y de mis propias trapalladas, y, con el pretexto de que más vale beber un albariño que asesinar a un Chaquetilla Roja, estoy bebiendo un albariño.

Y para la noche me voy a hacer una merluza en cazuelita de barro con espárragos, gambas y guisantes…como a la vasca, ¿no? Merluza koskera, pero yo la hago sin huevo cocido. Prefiero un TORO más de merluza, como decímos en Galicia. Toro. Con lo poco que nos gustan los toros.

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Acerca de mividadelosotros

Repugnada por el periodismo masticable.
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