Voltaire y la ballena

Un compañero me ha regalado el Tratado sobre la tolerancia del Sr. Voltaire. Es un obsequio low-cost porque se lo encontró un cajón de la tele, pero el avío que me puede hacer vale más que las mil palabras y pico que contiene. La idea de mi colega es que cuando me vayan a abroncar en el sagrado ámbito del trabajo, yo saque el libro y cite. Para probar, lo hemos abierto al azar y señalado un párrafo: “Eran las siete de la tarde”, decía. Pues vaya cita. Tendré que defenderme sola.

Parecido truco, o sea, el de recurrir al factor sorpresa, se me había ocurrido a mí para aplicar un correctivo a aquel jefe que acabé matando por control mental. Antes del asesinato (considerado como una de las bellas artes, y aquí sí que cito, pero a De Quincey), se me había ocurrido la treta, más inocente, de ponerle al tipo un espejo ante su propia cara en cuanto se pusiera a gritarme, como era habitual. Y que se viera de repente como el monstruo que era, apoplético, con la vena de la frente hinchada hasta reventar, la glotis estrangulada por la ira, los ojos fuera de las órbitas, las narices aleteando y echando humo por los dos orificios…

Pero nunca me acordé de llevar el espejo encima, y eso que la escena de los gritos y los puñetazos en la mesa tenía una frecuencia estadísticamente más elevada que la de los malos que van al cielo, que de por sí es elevada porque los jueces del cielo son unos corruptos. Un poco de benzoilmetilecgonina (perico), y ya no pasas por el purgatorio.

Pues nada, a sacar a Voltaire a pasear. pero como soy una Cándida, y no la Cándida Edelmira, sino la de mi casa,  me saldrán las citas más idiotas y quedaré más como la tontalbote que como una citatriz oportuna.

Antes de despedirme os recuerdo que ayer, o quizás anteayer, hablé de Fátima Miranda y su canto de las ballenas. Es desasosegante, conmovedor y delirante. Ahí va (Epitafio a las ballenas):

¿Os reíais de ella o de mí? ¡Que os he visto!

 

Y ahora, de verdad que para terminar, unas cositas que he encontrado de paso. Este Death Waltz, Impossible piano song (¡es que yo le doy a todo!):

Y otra de piano, nada menos que una Necrofantasia (¡cómo andamos!). Pudiera venirme esta querencia del minimalismo de Philip Glass, que cuando se ponía era un peñazo, pero era Philip Glass y a mí me ponía. Por cierto, que fue otro producto de Radio 3 para mi cabeza:

Pero mañana le toca a Diamanda Galás, y vais a ver lo que es una bruja, aaaaaaaghhhhhhaaaaaaaaaaaaaaah!, aunque también es activista, que parece que no pega pero sí, y por eso ella me gusta. Un gusto, por lo que he comprobado en mi entorno, no muy compartido. ¡Boh! Ide ao inferno.

 

 

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Acerca de mividadelosotros

Repugnada por el periodismo masticable.
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4 respuestas a Voltaire y la ballena

  1. cinismo dijo:

    Intercambio epistolar entre una habitante de ¡país, país! y una ciudadana del país de Voltaire:

    Amenazante circular para advertir a funcionarios de las consecuencias de criticar los recortes del gobierno:
    “5º. La formulación de criticas u opinar sobre las medidas que el Gobierno de la nación proyecta adoptar en el ejercicio de sus funciones, realizadas durante el desempeño de su puesto de trabajo, no resulta compatible con los deberes que incumben a los empleados públicos, inspirados en los principios de objetividad neutralidad, imparcialidad y dedicación al servicio público. En lo sucesivo, tales críticas, formuladas al margen de los cauces de representación y participación de los empleados públicos, se pondrán en conocimiento de la Inspección General de Servicios del Departamento, por si fuera constitutiva de falta disciplinaria, sancionable conforme a lo previsto en el Estatuto Básico del Empleado Público.”

    A: ¿Es una circular reciente o eximida de gloriosas épocas anteriores?
    B: No, no, es de ahora, pero quien la escribió probablemente estaba soñando más con fantasmas del pasado que con el futuro es nuestro, compañer@s

    • En los tiempos en que Luis Fernández era presidente de la radiotelevisión pública (sí, la época progresista de la tele, que tanto añora, tan pronto, la audiencia, y que pronto añoraré yo si me siguen metiendo miedo), nos enviaron a los trabajadores una orden interna de contenido tan amedrentador como que se prohibía en el ámbito laboral y fuera de él hablar mal de los capitostes. Yo seguí escribiendo mis correos internos y generales sobre “la figura del Berreón”, uno de los subdirectores más crueles -su papel asignado era el del poli malo, y su sucesor es el diablo personificado-, incluyendo su caricatura como un ser que se aproximaba, no saludaba y pasaba de largo mientras tiraba de sus pantalones parriba con la mano dentro de ellos etc. etc….y no pasó nada. Ahora, por escribir una satirilla sobre los toros y su vuelta a la pequeña pantalla, ya me han dado un toque. Pero en fin, el caso es que aquella orden tenía una serie de dislates como el control “con fines de optimización del sistema” del ordenador que utiilzamos. Por ejemplo, se controlarían los programas y utilidades que usábamos, presuntamente para ver si no lo hacíamos, en cuyo caso se cancelarían. Qué gilipollez, como si tuviéramos acceso a programas fuera de lo ya programado. Supongo que fisgarían nuestras entrañas del correo y las notas personales. Había muchas más cosas. Y ahora casi nadie se acuerda. Como de casi todo. Cierto es que ahora viene el régimen del terror explícito, pero aquello no era una Jauja democrática.
      Ahora, si no me equivoco, los delatores se multiplican al ritmo reproductor de las moscas, las ratas, los mormones y los judíos hasídicos. A mí nunca hizo falta delatarme porque todo lo hacía y decía abiertamente. Ahora…espero no dejarme capar por unos veterinarios tan básicos como los protozoos pero tan totalitarios como los imanes de la Sharia y los legisladores del Antiguo Testamento.

  2. cinismo dijo:

    Puro patriarcado….imanes de la Sharia y los legisladores del Antiguo Testamento. He ahí el origen de la testosterona. Por cierto, una curiosidad…. en ese oleaje de nombramientos… los cargos más altos de los cargos mas altos ¿los ocupan patriarcas o hay algo de matriarcado? ¿hay algo así como una pirámide cuyo acercamiento a la cima supone un predominio progresivo de la masculinidad mas normativa? (es pura curiosidad anecdótica )

    • Los más de lo más, jombres. Homúnculos. Se ve que la Miró y la Caffarel se colaron en cargos porque el guarda estaba despistado. Una sabía mucho y la otra era, digamos, honorífica.
      De los tres o cuatro de los más, hacia abajo, el árbol se abre y haylas muy cerca de la copa. Por mí, ellos y ellas deberían haberse quedado en el suelo, junto a los champiñones.
      Lo penoso es que, en las pugnas, ellas saquen el lenguaje del viejo verde y el tío rijoso. ¡Es muy fuerte! Mira cómo mueve el culito delante de los jefes, seguro que está lamiendo lo que haga falta, esa es una zorra, a ver a quién se la chupa, vaya pedazo de maruja…Ese tipo de descalificaciones gráficas y requetefinas. ¿Qué explicación tiene eso? ¿Y por qué tengo que escucharlo, santo cielo del infierno?
      Lo cierto es que a una le da rubor, cuando una de esas descalificatrices obtiene “algo”, aplicarle su propio cuento y preguntarle: ¿y tú de cuáles eres, de las que mueven la popa ante el papa o de las que lamen piruletas y chupan regaliz?

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