La resaca que me ataca.

Aquí una resacosa “existencialista”, me dicen hoy. ¿Por lo de pensar en el cambio de pañales? No, si “pañales” no era un símbolo ni un icono ni una matéfora (jajajaja, perdón, metáfora!) ni una sinécdoque ni un eufemismo ni un concepto ni una imagen mental…es que me topé con ellos a 20 cm últimamente, coincidiendo con un alzheimer, una muerte con mucha destrucción física, unos cuantos vómitos, y las flemas de una perra buena que se murió, sí, Loira, la de Fuencarral.

Y como no soy muy nuevecita y no veo que vaya a tener billones para pagarme un condominio en Florida ni falta que hace, ni quiero ser como Norma Desmond-Sunset Boulevard…..mejor me monto lo del sello con veneno. Porque mira, haces pactos con los amigos y luego se rajan, y tienes que irte a Holanda a que te metan en una furgoneta y te “inviten” a jugar al ajedrez con la señora esa de la película de Bergman, aunque inspirada en otro.

 

 

Mi vecino el agresivo está ahora gritando por el patio GOLGOLGOL! GOL! GOL!  y despertando mi agresividad. Siempre me asusta cuando grita, y siempre olvido que cuando lo hace es por el fútbol. Siempre me levanto con un respingo y asomo el oído por si tengo que actuar, jodá jodá (esto es hebreo, ignoro lo que significa, pero me sirve para exclamar), qué trabajo más pesado es ser vecina. Y luego me doy cuenta de que él es un agresivo que en su casa no grita para que nos creamos que solo grita ella, su mujer. Imagino que él le hace muecas de burla y cortes de manga silenciosos mientras ella a voces le recrimina su pasotismo y golferío, que aún tengo que averiguar a qué se refiere, antes de que se maten o lo evite yo con una denuncia llegado el caso. Pero no, él la matará en silencio y sin anunciarse por el patio, o bien ella se volverá loca del todo y nos sorprenderá a todos como asesina consumada. Incluso me creo más esto. El anexo “niñas” no lo tengo pensado. Se llevará por delante a sus tres hijitas, o solo al chuletón de su marido? Un chuletón de veintipico años, lo que hay que ver.

El fútbol…

Y cuando digo que estoy resacosa es que estoy resacosa, pero más bien de cansancio. Un dolor de cabeza superacuciante como un punzón lo he resuelto a no sé qué hora levantándome a tomar un bendito ibuprofeno. El cansancio, durmiendo hasta las cinco de la tarde.
El mal físico me lo causó un par de gintonics de Beefeater. A estas alturas, y después de miles de años sin gintonics, solo admito los gintonics que me sirven los amigos en vaso grande, con lima o pepino o cada uno con su receta; un refresco fresco, y no un veneno nada bueno.

Anoche erré. Eso me pasó por mi eterna curiosidad, y curiosity killed the cat.

(Momento publicitario:  www.rominogasparinflorencio.blogspot.com)

Erré con las bebidas, acerté con quedarme en una terraza a blablablear con dos recién conocidas, una vez terminadas las cañas con un grupo y mi amiga introductora.

Menos mal que tengo un control absoluto de la tráquea. Así que, en medio de la excitante charla cuajada de ah! y oh! auténticos, y de la observación apasionante de lo que ocurría en el local nocturno de al lado, mafia pura, todo muy raro….fui e hice trabajar a la tráquea. Le di instrucciones, y sus contracciones y la correspondiente expulsión de la ponzoña ingestada me libraron de un pedo en el que estaba cayendo a la velocidad del rayo. Qué mal me sentaron esos tragos, por favor, puagh, pero nada, recuperé el habla bien articulada y el bienestar físico, y, sin levantar escándalo ni sospechas, seguí blablableando.

Uf, fue interesantísimo y cautivador. Siento por los hombres decirlo, pero estas productivas conversaciones, junto a otras divertidas y, sobre todo, con mucha vida y mucha curiosidad, ellos no me las dan ni me las toman*, uyyyyyyyyyyyy, que ahora me matará uno en una esquina! Hay excepciones, y además son buenísimas.  Mi amigo T.G., al fin y al cabo sobrino de un muy buen narrador que fue mi profesor, y mi padre M.B., que en asuntos histórico-políticos es un fuera de serie y no para de estudiar el tío. Son dos ejemplos.

*o se asustan.

Y, aparte de la conversación entre docta y estrepitosamente divertida, y en medio de la cual sacamos muchas veces los bolis para apuntar nombres, libros, referencias, recomendaciones, hubo la sección misterio. ¿Qué se cocía en ese local aledaño, con aquellos cuatro o cinco matones calvos y de negro en la puerta?

(este es un matón irlandés converso, jajajaja! Ahora es evangelizador de jóvenes, y antes les daba palizas! Lo he encontrado buscando fotos: http://www.caminocatolico.org/home/index.php/testimonios/68)

Yo los oí hablar más en uno de  esos idiomas del este que me rechinan, que en español. No sé si eran todos mafiosos del este, pero si había algún paisano nuestro estaba muy bien mimetizado con las acémilas alopécicas. Si los músculos de bestia androlónica se multiplican en el sombrío panorama intelectual de hoy (los bíceps son el cerebro, no lo sabíais?), estos tenían unas dimensiones (en una estatura de escasa importancia y el complejo correspondiente de enano, como suele ocurrir con estos animales) de pata de cerdo transgénico.

En la puerta, un jovencito de la secreta, todo el rato, como accidentalmente. Los reconocemos, yo por mi amplia experiencia 15-M, una de mis acompañantes por otras circunstancias. Además de que cantan, los pobres. Se les ve a millas.

Aparte había jovencitos-as, en ocasiones pijos de nacimiento y descerebrados todos ellos, y otras veces se veía que ellos eran pijos de nacimiento y ellas recién vestidas y enjoyadas de pijas por gentileza de …..¿?

Un vaivén tremendamente raro. Y caro. Los-las había que entraban dos minutos y salían y se iban. Yo creo que todos conocían a los bestiajos de la puerta. Yo creo que allí había supermafia y supertrasiego de esos consentidos por la poli, la otra poli, la delegada del gobierno, la alcaldesa, el presidente y el juez de paz de Villacoca de las Adormideras.

Y viendo esto que pasaba, ambas contertulias mías me contaron sendos recientes atropellos de tipos de esta calaña a conocidos suyos. Sendas palizas a sendos amigos (o amigo y cuñado) de ellas. Por nada. Porque a los agresores no les gustó algo de nada. Porque no se acaban de convencer de que no valen una mierda y no van a valer porque se midan con otros que, por su parte, no tienen costumbre ni ganas de medirse así. Uno fue a denunciar su agresión y la policía lo dejó a él en el calabozo, junto a mi nueva amiga y algún amigo más que le acompañaron a la comisaría. La “acusación” era que si le habían pegado es que él algo habría hecho, como les pasa a muchas mujeres que van a denunciar una violación y acaban siendo vituperadas, mínimo, acusadas de algo, también probable.

Tengo que enterarme de qué clase de antro es ese, en un barrio tan castizote como Chamberí. Si es que era de la clase de mafia que no se da en Pan Bendito (esa, de la que también sé algo, es de gitanos muy potentes en negocios de estupefacientes…y no digo nada porque la cosa va de pipas y muy en serio; un día me va a pasar algo por poner la oreja en todas partes).

Ya en casa, soñé que, por pasar el ratito antes de acostarme dentro del sueño, viajaba por mar, tumbada en páginas de periódico, bordeando costas por Europa-Eurasia hasta llegar a yo qué sé qué país de esos que acaban en -enia, -aquia o -astán. De hecho, en el sueño no llegué a enterarme porque mi orgullo me impedía preguntar. Joés, cómo les iba a decir que había hecho miles de kilómetros en coche y en hojas de periódico sin saber adónde iba, y que además no iba para hacer nada sino tiempo! Me encontré a alguien conocido pero no recuerdo quién. Recuerdo la pereza que me entró cuando me di cuenta de que a  toda la noche viajando de ida le correspondía ahora un porrón de horas de vuelta.

Y desperté porque sonó el reloj de cuco, el de verdad, ese modernito que me compré por bobá. Una bobá que acabaré pagando cara, porque me va a agredir a muerte el vecino afesivo si no su mujer.

Recuerdo la emoción al ver el pueblo ese del país del este, que al final resultó ser del norte y, aun llamándose lo terminado en -astán, -enia o -aquia, lo reconocí como escenario de novela negra de esas nórdicas de moda. Vaya por dios, las indescriptibles e inenarrables rarezas de los sueños. Pero yo me lo paso siempre supercaliguay de la vinaranja y la mondandavia.

Me voy a estudiar hagiografías…tengo que encontrar algún santo, santa o dúo (o trío, como los pastorcitos) que cuente con algún simpático milagro que se pueda expresar en un retablito de los que hace una de mis nuevas amigas. Los hace por encargo y los vende. Son superkitsch y superbonitos. A mí me encantan esas cosas, es de lo que más.

Pero se lo voy a poner difícil. Santos Justo y Pastor, que conozco por El Parvulito? Esos fueron mártires de Diocleciano, siendo ellos mismos hispanorromanos cristianos, de los primeros. A quién se le ocurre y quién les manda. Mirad qué repipis:

Ahora los mártires se cuentan de miles en miles, y no van de uno en uno ni de dos en dos como Justito y Pastorcito, sino anónimos y por docenas en cada ataque. Ya sabéis que estoy en vena empática con los denostados malos de las películas bélicas actuales. Por lo tanto, para mí los mártires son…Bueno, eso. Los que son martirizados sin haberlo pedido a gritos, como otros que se quieren santificar a costa de morir por la patria y blablabla. Ni por Alá, eh? Que tampoco va de eso. Pero sí es cierto que por Alá los matan. Ya me entendéis.

 

Anuncios

Acerca de mividadelosotros

Repugnada por el periodismo masticable.
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s