La orquídea y el cuco

Con razón no encontraba yo ese billete de cinco euros…estaba en un sitio muy raro. Pues menudo corte me pasé ayer en una terraza después de que me sirvieran una coronita, cuando no encontré el dichoso papel…menos mal, ¡menos mal! que tenía monedas (raro) en el bolsillo. Sudé tinta china. ¿Cómo seré tan descuidada para el dinero? Suelo andar sin él. Me olvido. Y gracias si llevo un billete de metrobús de diez viajes. Los viajes que nos va a subir Espe, con esos billetes alucinógenos de precio alucinante. Como es “uno de los mejores metros del mundo…” Bueno, ¿y qué? Tengo yo la culpa de que sea tan mejor…a mí, con tal de que ande palante y se abran las puertas en las estaciones sin pillarme el bolso ni los dedos, me va bien.

Pues estoy esperando a mi vecina, de edad provecta y que se ha dejado los cascos de escuchar la tele, más bien oírla porque no la atiende  mucho. Prefiere estar haciendo cosas por sí misma. Le gusta el tenis y no le gustan los cotilleos. Andará dando vueltas por la casa pensando dónde habrá metido sus oídos de espectadora. Y todo por venir a ayudarme con las cortinas, que me va a hacer los dobladillos a máquina, con la opción de la vainica, que no, que no la quiero. Qué peazo vecina. Mola. Y de mi vida sucede que…¡me han regalado una orquídea y me he comprado un reloj de cuco!

 

Son dos grandes noticias en medio de la catástrofe nacional, que me solivianta los ánimos y las glándulas paratiroideas, las vías aferentes y eferentes del sistema nervioso central y periférico y hasta tiembla el colmillo de elefante que he robado de la Zarzuela. ¿Y sabéis qué? Que voy a leer. Ya está bien de pantalla, de cortinas, de tijeras, de fregar (dos) suelos, que casi me hernio…y voy a disfrutar de algo que han hecho otros. Es una novela negra con periodistas españoles y polis también. Y empresarios españoles y USAmericanos: “Tengo que contarlo”, de José Sanclemente…..pero no sin antes enseñaros mis últimos trofeos: dos nuevas quemaduras de plancha que parecen señales de la última sesión de bondage. ¡Adióoooooooooos!

                                                                                       Así siempre…¡y aún así me encanta planchar! Y no otros menesteres.

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Acerca de mividadelosotros

Repugnada por el periodismo masticable.
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