A mi burro, a mi burro….

¡Pero qué asco, qué torpe, todo lo que podía habérseme caído se me ha caído: el café, el perejil en polvojas, hojas en polvo, como se llame, perejil en plástico, hala, la leche, la nata, las espinacas, luego se me salió el puré de la olla (pota, para nós, os de máis arriba de Benavente), después se salió el agua del fregadero, posteriormente se me cayeron los quesos de la bolsa de papel donde esperan el matadero de mis mandíbulas…se me cayó un cuelgafácil con un cuadrín que no pesaba, así que no importa, al segundo intento se quedó estampado en la pared el cuadro, el gancho detrás….todo en orden.

Pero, animada a seguir colgando, colgué un espejo, ya más pesadito. Así probé, que nunca lo había utilizado, el cuelgafácil tetrapinchitos, tetrapicasmetálicas…bueno, de cuatro puntas en lugar de una.Tetrapúntico. Fenomenal, a la primera.

Y seguí colgoteando por doquier (dónde es eso?) hasta que me di cuenta de que, a partir de las dos ballenas (gris y jorobada) que puse en el baño, ya había perdido el rumbo y estaba poniendo otro espejo donde no pega NADA, NADA, NADA, una hongkonesa anunciando jabón junto a una ventana donde no pega NADA, NADA, NADA, y a punto estuve de poner donde no lo merecían unos chinitos miniaturísimos bordados en tela, que vinieron en el mismo viaje que el de Hong Kong (me vine llena de carteles de chinas modernas de los años 20, que eran más modernas que las españolas de los 2000 porque iban vestidas de aviadoras y así; de pandas obsequiados por cuantos chinos conocí en china y en todos los materiales imaginables, en dos, en tres dimensiones, en distintos tamaños, y todos feos).

En cuanto encontré una disculpa pa mí me fui a comprar alimentos. Reboso alimentos. También es verdad que me los como, no tiro nada. Menudo “Puretón de espinacas, zanahorias y patatas al Perejil volcado” que me he hecho para primer plato, y de segundo unas chuletas de sajonia pasadas por la sartén con mostaza y miel…JOSSSSSSS, y me acabo de dar cuenta de que tengo todavía un par de delicias turcas que compré el otro día en la tienda del sirio amable. Pues me levanto y me las zampo.

Y lo que quería contar hoy aquí no es nada de lo que he contado, ni tiene que ver.

Ayer, si es que no era anteayer, o quizás el otro, hablé de mi culto a la bondad, que no es culto sino descubrimiento y paladeo continuado de un no-dios.

Pues bien, ¿qué ha inventado mi compamiga M.M. que me ha hecho partirme de violenta carcajada la parte del cuerpo de la que me valgo para sentarme? No, la espalda no, la que poso en las sillas, en las butacas, en los sofás, en las otomanas, en los pufs marroquíes, en los pufs pakistaníes, en los pufs indios, en los pufs argelinos, en los sillones de orejas y en los desorejados, en las camas, en los bancos, en lo poyetes de las fachadas, en los poyetes de algunos patios (si no los tienen, me quedo de pie…a lo mejor), en el suelo, en las gradas, en el césped, en las mesas de mis compañeros para crisparles de buena mañana, en fin….la pieza del cuerpo que poso cuando quiero considerarme sentada. Me la ha hecho partir M.M.

Es que no me digáis que eso no es bondad, mera bondad, mera o puritita bondad como diría mi amigo mexicano E.R.: hacer partirse…¡el culo, hombre, el culo! de risa a una compamiga, en plena temporada de expolios, despidos, desasosiego, desazón, yuyu, tormentalismo, palpitamen. And so on.

Esto es lo que me ha hecho: ha secuestrado al burro de mis entretelas, el burrito que solo sabe decir tres cosas (amigos para siempre, cucu, holaaa) y me ha enviado estas pruebas, que recibí anoche:

                                                                                   ME HAN SECUESTRAO. MANDA PASTA.

                                                                                                 …………….EN KANDAHÁ 

Yo ya angustiadísima, aunque aminorada la angustia por esa prueba de vida que veis arriba. En cuanto al hijab o nikab o no sé bien qué usan los burros afganos, ya ni tuve que leer ese pie de foto para comprender que mi burro sin nombre había sido trasladado al Carallato de Kandahá (o Kandajá, como se prefiera), que yo misma he fundado pero que todavía no está habitado. Ay, y qué podía estar haciendo mi burrito sin nombre en el Carallato, en medio de esas montañas inhóspitas en las que ni el mismísimo Bin fue capaz de adentrarse, y por eso se fue a refugiar a Pakistán, y mira tú por dónde, la malmetedora   de la vecina se chivó y fue cuando lo pillaron en zapatillas y zapeando en la tele. Creo.

Total, que mandé unos cuantos euroburros, y debo decir que los secuestradores fueron todo lo rápidos que pudieron para devolverme al animal que para mí ya es persona. Es como en los hospitales, que te dan el alta antes de mediodía para no darte la comida….pues los secuestradores hacen lo mismo, porque ni siquiera saben en qué consiste la alimentación de los burros infieles, o del infiel.

Y mirad dónde me lo soltaron, y a qué latitudes he tenido que ir a buscarlo:

                               ……………….¡¡BAQUEIRA-BERET!!! 

Bueno, ese sería el final feliz. En realidad el de la foto es el único pueblo de las Montañas Blancas, en Afganistán, y el burrito estuvo allí pasando mucho frío porque los secuestradores no le proporcionaron ningún abrigo (en su desconocimiento pensaban que los burros occidentales andan desnudos por la nieve, como los de Kandahá o Kandajá) y el único paisano vivo que se encontró por allí le prestó esa bufanda que, con la emoción del rescate, nos olvidamos de devolverle.

Ay, de verdad, M.M., cómo eres, qué lástima que además de bondadosa con la de la silla de enfrente no seas un poco más inteligente….Hija, me mandaste al burro en capítulos cuando el domingo tocaba a su fin y apenas tuve tiempo de reírme antes de apagar la luz y no-dormir como siempre que me ataca el síndrome del cole…Que puedo pero no quiero dormir, porque entonces llega mañana de repente y tengo que levantarme y empezar la semana y dale que dale…

Y que conste que sigo estando segura de que me has dado el cambiazo y me has puesto la silla más chunga de toda la redacción. La que tiene el respaldo reclinado y no se puede desreclinar. Casi era mejor la del brazo roto y las máculas sospechosas en el asiento.

Bibliografía: “¡No quiero dormir!” (1-4-2012), “Bin Laden tenía tele y 100 pares de zapatillas, revelará Wikilís” (8-5-2011).

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Acerca de mividadelosotros

Repugnada por el periodismo masticable.
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