Caburrimiento, los medios

Ya está. De llenar prácticamente las primeras plana digitales ayer, hoy ya andan las redacciones españolas despreocupadas de lo de Europa y lo  de Gran Bretaña(si acaso, un artículo de Garton Ash en el País, no sé si el mismo en The Guardian) y preocupadísimas con el futuro de Urdangarín y con el fútbol. También traen algo de la mayor manifestación rusa desde la perestroika y poca cosa más. De Rusia sorprende que la tengamos casi totalmente abandonada informativamente, salvo en lo más oficial e institucional, cuando resulta que es una fuente que no deja de manar. Los derechos humanos allí están tan machacados como en los machacaderos más aplastantes del tercer mundo. La macroburocracia de la URSS se ha convertido en macromafiapagueynoespere. Las armas andan por todos los bolsillos de todos los mafiosos, que son muchos. La prostitución de lujo encubre de todo. Chernobiles  más oxidados que Chernobil se mantienen encendidos en ese su USO PACÍFICO de la energía atómica (es que los nuevos rusos, o antiguos agazapados, son pacifistas y ecologistas, jeeeee!). La carestía de la vida es proverbial. Los chantajes se imponen sobre la vida. La censura no puede ser más brutal hasta que, al final, sí lo consiguen. Echando cierres a los medios y matando periodistas, como también matan, torturan o quitan la nacionalidad a los disidentes.

Pues nada, con esto y con todo, hasta ahora no pasaba nada. Y, repentinamente, por un más que lógico fraude electoral (más que fraude!) se les ponen los pelos como escarpias a los medios de comunicación. A mí el más chistoso me sigue pareciendo el patio de Chechenia, que es paticular. Qué éxito del partido del gobierno, diosmíodiosmíodiosmío!

Como decía la gran chechenologanta Anna Politkovskaya, este Putin hace buena hasta a la derechona rusa. Bueno, ya no dice nada más porque la mataron, y ella por lo menos tuvo esquela, porque esos pobrecitos reporteros que andan por las repúblicas exsoviéticas perdiendo la única vida que tenían…

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Acerca de mividadelosotros

Repugnada por el periodismo masticable.
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2 respuestas a Caburrimiento, los medios

  1. Pues si no meten en el dinero en la población, ya sabes donde lo meten, en el negocio número uno de siempre: en armas hasta los dientes. Para ellos, para sus países satélites y para todos los ex-presos políticamente disidentes (una buena parte de la población masculina pues las cárceles rusas estaban a rebosar) transformados en nuevos ricos padres-padrones que viven en chalets repartidos por la geografía mediterránea (España incluida). Pero estas cosas de la geopolítica mundial y del estado paramilitar mafioso masculino no interesan a los medios ¿serán “demasiado feministas” o “muy sesudas”? (siempre me llamó la atención eso de ser “muy” feminista, ecologista, pacifista porque trato de medir mis porcentajes pero nunca me salen los números, por otra parte, la gente “poco” feminista, ecologista, pacifista a mi no me parece “poco”, me parece “nada” feminista, ecologista, pacifista)
    Nota: Hoy creí entender, lejos de cinematográficas versiones dramáticas sobre esquizofrenia, por qué se suicidó Virginia Woolf. Leyendo cartas que escribió a sus amigas y amigos entre el 1939 y el 1941 adivino lo esquizofrénico que debía de resultar tratar de escribir entrando y saliendo continuamente de casa a la oscuridad con una linterna en la mano y una máscara de gas en la cara, con todas las tiendas cerradas, entre los silbidos de las sirenas de innumerables ambulancias. “Las ratas de nuestros sótanos no viven de otra manera”- decía-.
    ¿Te imaginas lo esquizofrénico de que, mientras vas pensando en la reciente muerte de tu cuñado antifascista en una guerra de España en la que trataste de convencerlo para que no fuese, la policía te impida el acceso a tu Hogart Press porque tiene los cristales rotos, todos los papeles y pruebas de imprenta están nadando en charcos de agua, las alfombras están llenas de cascotes pues una parte del techo se ha venido abajo, todo porque acaba de llover la ráfaga de bombas en el edificio de enfrente y una bomba aún sin estallar se aloja en el edificio de tu imprenta? “Siento horror de estar ahí, esperando a que caiga una bomba, cuando tengo ganas de escribir. Y si no es a mí a quien matan, será a cualquier otro” -dijo-.
    Le pide a su amiga Shena, Lady Simon que, si el desarme tiene lugar, continúe reflexionando en la posibilidad de paliar las insuficiencias masculinas, que piense en qué medida pueden cambiarse las características propias a cada sexo y en el impacto del movimiento de las mujeres y de si la emancipación de los hombres no debería de figurar como la próxima etapa. Cree que existen muchos hombres jóvenes que estarían dispuestos a renunciar a la gloria y desarrollar lo que está atrofiado, una vida fundada en la felicidad natural.
    “¿Por qué fue necesario que nuestros padres nos concibieran precisamente para vivir en esta época? Hay en mi tal aptitud para el placer que deberá permanecer inexplotada en este bajo mundo” -dice-.

  2. Ay, dejadme que sea romántica otra vez! La imagen de Virginia, los sótanos, las bombas cayendo fuera, y volviendo a “mi” Chechenia (mía como fenómeno y de personas, no político ni guerrero ni geoestratégico ni postsoviético), me recuerda a todos esos meses que pasó la población civil (aunque allí de civil a lo mejor hay poco, pero es la vida y las circunstancias) de Gronzy refugiada en los sótanos de sus ruinas, y a una historia que leí y que se atribuía a un testigo del barrio: érase que se era un viejo que compartía sótano-refugio con varias decenas de ratas humanas. Siempre que podía salía a buscar comida para todos, alegando que a él no le quedaba mucho más de vida y no podía permitir que los jóvenes perdieran la suya por el pan suyo de cada día. Traía pajaritos, que es lo que encontraba y lo que cazaba. Pero un día no regresó, normal, claro, y los vecinos se quedaron muy tristes. Supongo que, además, hambrientos, pero en fin, se referían a él como “el cazador de pajaritos”. por cierto, que cada vez que mandan imágenes de conflictos en Georgia, Chechenia, Osetia, Kosovo, todos estos que hubo y hay por allí, siempre llegan con piar de pájaros como sonido de fondo. Y los campos en donde pían me recuerdan a Galicia.
    Y, en cuanto a la emancipación de los hombres, anda que no he discutido yo con unos cuántos si no serían mucho más felices, o al menos, si no podían ensayarlo, “tratándose” bien con las mujeres, respirando relajados, viento en popa a toda vela, riéndose con ellas (nosotras) o llorando de lo divino y lo humano, sin tener que adoptar estrategias (corsés, al fin y al cabo y también, corsés como los de ballenas) ni pensar a cada minuto desde cuán arriba o con cuánta rivalidad o cuánta diferencia mirar a la-s compañera-s de vida…Anda, si cuando te olvidas de lo machote que eres te lo pasas de miedo, les aliento….alguno me dio la razón pero dijo que era su rol irreversible y si lo abandonaba se sentía un pelele, no un igual…..otros ironizaron para correr un tupido velo de ignorancia, y otros no sabían de qué les hablaba. Normal.
    Especialmente de cierta edad para arriba. Con mis coetáneos nunca me he llevado muy bien.

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