Sociabilidad patológica

¿A que nadie adivina cuánto he tardado en llegar del banco a mi casa? A paso normal, digamos que el sitio está a menos de 15 minutos. Creo que salí de allí a las 14.00. Llegué a casa a las cuatro y pico. Y no es de mis mayores excesos, sino de los menores.

Es que por el camino me he metido en una tienda de la calle Toledo, supongo que muchos la conoceréis, que vende productos marroquíes. Babuchas, bolsos y mochilas de todas las formas y colores. Henna. Bisutería. Henna. Fuentes decoradas con mosaicos. Deuvedés. Telas. Incienso. Cacharrería para el té. Narguiles.

Y me he enrollado de blablabla con el que estaba hoy despachando, no sé si propietario o empleado. Yo creo que son varios dueños, o al menos se muestran muy seguros, no como esas languideces que encuentras en todas partes. Ademas, son muy amables. Pues bien, el chico ese hablaba español con acento gallego, pero tenía aspecto marroquí. Tampoco demasiado. Venden allí un cuero estupendo, grueso, bien cosido, teñido en colorines vivos.  Menudos bolsos, y a buen precio. Dirección: calle Toledo, cerca del correspondiente arco de la Plaza Mayor. Me chocó tanto lo del acento que le pregunté dónde había aprendido español. Pues en Madrid. Si había estado en Galicia. No. Pero había oído muchas cosas buenas de los gallegos. Que no parecen abiertos, pero es mentira. Que van de frente, pero no son duros. Bueno, yo tampoco soy dura, pero depende. ¿Directa? Para nada. Tortuosa, perifrástica y circunloquial. Mentirosa no. En fin, que nos hemos despedido con  adiós gallega adiós galleguiño. Por el camino de la conversación también me dijo que había palabras comunes del beréber con el euskera, como agur y no sé cuáles más me dijo. Le pregunté si, en efecto, se decía beréber y no bereber. Pues sí. Ahora se está empezando a decir bien, pero en España se sabe tan poco de los beréberes, dijo, ni siquiera se sabe quiénes son los beréberes. Le dije que tenía amigos astorganos que se jactan de descender de los beréberes. Menos mal que se jactan, porque aquí parece que da como vergüenza tener algo que ver con los vecinos del sur.

En fin, a mí me ha dado pena la pena que a él le diera pena que no conociéramos a los beréberes, y sin embargo, mira tú, ellos saben de los gallegos y los vascos. Es que en España somos unos siesos, poco curiosos y temerosos no se de que. Bueno, no es cosa mía la falta de curiosidad precisamente.

Después, en una tienda casi al lado me he comprado unas absurdas medias cuyo estampado es el siguiente vocabulario: “financial crisis, recession dolar weakeness, economic disaster, announces trading loss, stocks tumble, credit crunch, anxiety deepens, downturn, monetary policy, risk, inflation, interests rating, crash, profits down, government funds”, y más. Qué bien, es como llevar una manifestación anticapitalista en cada pierna.

Posteriormente he entrado a comprar una piruleta para la madre octogenaria de una amiga que voy a visitar ahora mismo, y por cierto que aún no le he comprado las croquetas “distraídas”, como llama ella a las de Rodilla.

Las dos señoras que despachaban en la piruletería o caramelería eran del este. Una de luto, la otra no. Me han preguntado si era española. Que si venía de hacer compras para Navidad, tal parecía lo que llevaba en las bolsas, pero no, eran útiles para la casa. En Navidad quién sabe si podremos comprar todavía o nos habremos apeado del mundo del dinero, les he dicho. Luego, por el horror vacui, he seguido hablando: que si el mundo  da muchas vueltas y nunca sabemos qué va a pasar en los dos próximos días, que en una parada nos bajamos, en otra nos subimos, en otra se sube alguien o algo, jajajajaja, qué solemnes tonterías….pero cuando ya me iba a ir, yo es que me parto, me preguntan las dos: cómo era eso que ha dicho usted del mundo o de la vida, era algo muy bonito, nos lo puede repetir? Y yo, que no tenía ni idea de lo que había dicho, me inventé una versión y entonces las dos me sonrieron mucho y me dijeron que deseaban que tuviera muy buena tarde. Y yo lo mismo para ellas, contesté, y seguí camino a casa. Me paré en el escaparate de una tienda de esas de la Plaza Mayor donde venden insignias, pasadores de corbatas, condecoraciones, soldados de plomo. He comprobado que ya venden insignias de la bandera republicana, junto a otras de “policía territorial del Sahara” y de un huevo decorado con la bandera española y del que sale una cabecita con tocado militar, pero no se distingue si es la cara del Rey o un guardia civil anónimo, con gafas.

Digo que ya tienen banderas republicanas porque en estos sitios solo había fachoterías. Una vez, buscando para mi padre, pregunté en una de estas tiendas: “tenéis insignias con la bandera republicana?”. “De qué república?”, me contesta, toda ufana y voluntarios, la joven dependienta. Ay, Dios, y luego dice el PP que el asunto de la memoria histórica nos ha envenenado a todos. Pero si dos o tres generaciones enteras ni si quiera saben que ha habido república en España, y más de una! La que nos falta ahora, y echamos de menos. Los de derechas y los de izquierdas, que en el mítin de Falange que relaté el otro día bien que pusieron finos al Rey y la realeza. Solo la realeza que, de la realidad, ni una palabra.

Anuncios

Acerca de mividadelosotros

Repugnada por el periodismo masticable.
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s