Qué pereza nos da votar

Más difícil todavía. Acabo de cenar con mis vecinetes en casa. Menú: mejillones al vapor sencillamente con limón, revuelto de grelos con langostinos y tarta de Santiago borracha de Oporto. Licor café. Punto. Pero en la conversación, claro, han salido las elecciones, mejor dicho, las votaciones. Qué pereza hasta pensarlo, ha dicho Kike. Natalia no lo decía, ponía la cara correspondiente y le daba pereza hasta hablar. Y yo, otra vez, sin saber qué hacer. Si meter el collage con los papelitos ofensivos de colores en el sobre de la votación, o si no ir hasta el instituto Santa Teresa y quedarme en casa, o si votar…qué?

Ni a mis comensales ni a mí nos asusta mucho más el PP que el PSOE. O sea, sí y no. Como a tanta gente. Que la semiizquierda se haya portado como una seudoizquierda tirando a la derecha bastante derechona, es un puntazo para odiarla más que a la derecha. Pero, por otro lado, las caras de esos otros señores (no personas) de traje azul, barbilla levantada, misa de domingo porque sí y no por fe, autoridad en nombre de la autoridad, clasismo reclalcitrante, amor a la caspa más casposa y todo ese lenguaje como de corregir a la historia, dan para atrás, para muy atrás. Pero como la “alternativa” ya ha pasado y la ha cagado, pues nada, adiós muy buenas a ambos, y menos mal que yo no les he votado nunca. Mejor dicho, voté al Partido Socialista porque sonaba a socialismo, pero solo aquella primera vez en que pudimos votar después de morir el asesino mediocre. Ya casi ni recuerdo si era PSOE o todavía PSP, y además no me da vergüenza no recordarlo. Me la repampimfla. Repanfinfla? Refanflinflash?

Y seguiré sin darles ni agua, aunque trabajando en una empresa pública como trabajo, los aguanto directamente, quiero decir a los de la rama o trama de la información, propaganda, hipnosis colectiva y verborrea mentiroide. Debo confesar que aunque estos últimos no me dan contento, si me pongo a ser sincera era peor el PP. O sea, más violento, más a machete, más quita esto y pon lo otro, o incluso, como si no existieras, te borraban el texto recién escrito y te metían la mentira del siglo. Sobre todo el día que perdieron las elecciones. Hasta la jornada de reflexión estuvieron dándole al manubrio mental para intentar lo imposible. Recordáis que Rajoy, candidato entonces y ahora, salió 5 minutos en el telediario de las 21.00 diciendo que la manifestación que había en la calle (la mitad de los españoles) era ilegal, que se fueran todos a casa? Un candidato usando el medio de comunicación presuntamente no oficial y sí publico, en plena jornada de reflexión, hablando como el jefe de España?

Qué impudor.

El mismo que ser ministro y ser chorizo, si es que resulta serlo. Mejor dicho, si es que se prueba que resulta serlo, que puede ser que no lo sea y quede probado, o que lo sea y no se pruebe. Es triste, pero miren los bandazos de Gurtel y otros.

Un asco. Pues nada, otra vez tengo ganas explícitas y claras de NO VOTAR.

Me quedan unas jornadas infernales, que si sí, que si no.

Mientras esto pienso y escribo, varios primates masculinos están aullando en la calle cualquier sandez, como los que se presentan a las elecciones, sus aplaudidores, y los detractores de sus aplaudidores, los seguidores de sus detractores y los aplaudidores de sus detractores y seguidores.

 

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Acerca de mividadelosotros

Repugnada por el periodismo masticable.
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2 respuestas a Qué pereza nos da votar

  1. como te dije en el post de las tortillas, yo quiero votar los sueños de la Merkel: quiero votar a una presidenta europea
    la pareja del bi-party de aquí no me gusta ná … además de ignorantes, son tíos con corbata, y mis principios feministas ultraradicales me impiden votar a los tíos que nombran a tíos y promueven a los tíos y tienen a las tías con cosas de estilo doméstico
    entonces … ¿Quoi faire?
    dejar a la mayoría en paz… abstenerme y que sea lo que la mayoría quiera porque las sujetas minoritarias no pintamos nada en los escenarios políticos
    yo me voy a Fonsagrada, con Elena y Emilio, mi amigo que anda por los setenta y pocos, tenía que ir a dar una conferencia a Jerusalem (es un neurólogo, raro él… sabe mucho de todo, especialista en síndromes raros de niños, cosas de la movilidad del cuerpo) así no me tengo que comer el coco con si votonovoto y sivotoquévoto, si Elena consiguió masamadre vamos a hacer pan en la cocina de leña
    P.D.: te mando via e-mail otra garçonne que conseguí, una periodista de Otto Dix con monóculo (qué práctico eso de poder ponerse una lupa en el ojo ahora que cada vez veo peor al enebrar la aguja)

  2. ay, que me quedé colgada… Emilio tenía que ir a dar una conferencia pero cada vez está más harto de los judíos y les dijo que lo sentía, que no iba

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