Un café y una caña en Betanzia.

   La mayestática y la vaicheboa.

(vaicheboa= pachorrudo-a)

Es muy lamentable que me quiera ir a la playa y no lo consiga porque en Betanzia me acaban de “obligar” a tomar una caña, después del café con hielo (llegué a esta terraza diciendo que no era hora de cerveza, y me he recreado tanto con el café que se me ha hecho incluso la del almuerzo español, o la sobremesa europea).

En la mesa de al lado, una pacífica pareja en sus 70, como dicen los anglos, que no necesitan segundo plato después de un primero “abundante y estupendo”. Los comprendo pero no comparto que con un plato se vaya uno sobrado. No sé qué pensará mi estómago a su edad…

Es una pareja encantadora, callada pero bien avenida, o lo parece. No se miran con veneno, como otras parejas de cualquier edad. Pa qué serán parejas.

A mi derecha, pero dos mesas más allá, tengo un trío de jóvenes repugnantes. Digo jóvenes porque no son ni adolescentes ni dejan de serlo. Ella es tan LERCHA que no puedo más(no sé si tiene traducción del gallego, pero lo intentaré: resabiada, rayando lo verdulero. De las que aquí son muy comunes, que acentúan su acento local y lo acompañan con innumerables JODER y LAMADREQUEOSPARIÓ, y ATOMARPORELSACO, queriendo subrayar con esto su rebeldía, juajua). Parece un intento de salirse de ella misma y ser nosequién. Ay, si pudiera reproducir ese acento acentuado….pero no voy a poner la grabadora como si tal cosa y como he puesto la cámara para la actuación de las dos palomas.

Es tan lercha, tan lercha, que por primera vez en dos horas acabo de oír a uno de sus interlocutores, argentino. Perdón, creo que uruguayo, que abundan más aquí.

Acabo de leer en la edición digital de un periódico español con ínfulas de progre, ya saben cuál, el que en la transición pretendía que iba a ser de izquierdas, que la organización del Festival de Mérida ha mandado retirar una foto por anticristiana. Me regodeo, yo que estoy rendida con todos mis sentidos y potencias mentales a la antiislamofobia. Miren los cristianos, los fundamentalistas europeos que ponen bombas en noruega, los periódicos que hasta que se demuestra lo contrario sospechan de que los culpables (en general y de todo) son los islamistas. Pues no, miren los cristianistas. Estos días, los diarios y los opinadores se desdicen. Como si nunca hasta anteayer hubieran estado alimentando la islamofobia.

Me alegro de que los últimos vergonzantes episodios integristas tengan autoría no musulmana (no confundir con islámica, árabe ni otras confusiones de hasta los más “versados”, ¡ja!). Ya está bien de enfocar las cámaras y los ojos solo a los que joden con sus bombas y sus burkas (no confundir con los chadores, advertencia inútil entre tanta ignorancia de tantos memos sobrados…sobrados de obviedades que no se sostienen).

Me queda poco de esta primera fase de las vacaciones. Es un asco pensar no en el retorno, sino en el autoritarismo que me impone entrar a trabajar a las 6 de la mañana en vez de las 7, mi hora legal, un autoritarismo que les nació hace mucho tiempo a los que se jactaban de progresistas graciosos risueños informales pero productivos. De nuevo: ¡ja!

La comida la ha pagado él. El de la pareja añosa. Me alegro. Estoy arrepentida de haberme negado siempre a que me invitara aquel novio, alegando que era machismo tanto invitar como dejarse invitar. Ay, dios, qué confusiones en mi cabecita. Ese novio ya no lo tengo, y la última vez que nos vimos tuvimos una discusión sobre Alfredo Krauss, no digo más de lo rarita que soy yo con los novios. A lo mejor ya lo había mencionado, pero puse a parir a la mafia de los Caballé que operaba contra los excelentes (Krauss, el mayor exxcelente en los templos, no en los estadios).

Bueno, pues yo me voy a pagar mi café y mi cerveza con pincho de pescado fresco delicadamente rebozado y patatas gashegaaaaaaas! (gashego: gallego en uruguayo, que los gestores del Betanzia no son argentinos, como cree el general).

Es que no puedo más con la lercha. Ahora abunda en el MOGOLLÓN y venga el MOGOLLÓN y venga a acentuar el acento lercho. No puedo.

El correspondiente masculino de la lercha será….¿el graciosete? No hay un equivalente posible. Dramatizan de otra manera. Yo sé hacer la lercha más que la gracioseta. Es más afilado, más punta de cuchillo, más enervante (en su segunda acepción, la de subir los nervios, no la de desgastarlos).

Voy a nadar con los delfines. O a saltar las olas, que aquí no hay quien nade, y menos esta temporada. Dos variedades de delfines tenemos en la costa de Arteixo: el golfiño (delfín, en gallego) común y el arroaz, más pequeño pero igual de guapo.

AAAAAAGH! La lercha grita en bajo. Un tono que no soporto. Evoca a alguien que gritaba pero ahoga la voz para no hacerlo aquí. Casi lo prefería. Está hablando de alguien que corría en pelotas, ignorando que lo correcto es hacerlo en pelota. Bueno, era. Pobre pelota, que ya no la dejan estar sola.

 Un amigo en el Betanzia

Mi amigo, borrosito por culpa de la caña, y la orilla de enfrente desde el Betanzia.

Otro amiguito que conocí en la playa y no quería soltarme hasta que le amenacé con sumergirlo conmigo en las olas. ¡Carallo, cómo se largó con las antenas erectas buscando a alguien pacífico!

Buscaba lo Amarillo. Yo busco lo Rojo.

¿Onde vai Pamela Andersoooooooon? ¿Quién vigila hoy la playa? ¿Yo? Bueno.

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Acerca de mividadelosotros

Repugnada por el periodismo masticable.
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