El culpable es europeo, y también me cabrea el papa con minúscula.

 ¡Vacaciones!
Pues a mí se me soborna con un tomate del valle de Bergondo, que no sé si es un valle o una marisma. No tenía ganas de socializar, va alguien y me invita a un plato de esa pulpa roja y sedosa, por llamarle algo ostentoso, y, claro, así no se puede decir que no.
Eso fue anoche. Hoy me han hecho el mismo sortilegio para ponerme tontita, solo que con unas carrilleras ibéricas con patatas gallegas, oh, Dios, casi me, me…eso. Pero antes, empanada de bacalao y empanada de liscos.
Y de postre…¡miraveles del Rosal! Sí,  de donde el vino del Rosal. En realidad no tengo claro si miravel se escribe con uve.
Se habrá entendido ya que estoy en Galicia, ¿no? Pues sí. Y llueve, como siempre antes en Galicia, hasta que cambió mucho, pero mucho mucho, el tiempo cronológico y el meteorológico. El cronológico, para los que somos mayores, y el otro, para los que nos empeñamos en vivir media vida bajo el agua del mar.
Un poco sí que desespera, la lluvia. Pero todavía no me había tocado las narices, cuando llegó el buen tiempo. Solo que duró apenas dos días, con una temperatura aceptable para estar tumbado en la arena mirando olas, toallas, cuerpos, un congrio muerto y podrido en la orilla, la silla de los socorristas, la bandera amarilla y una novela. No era una novela, pero sí algo apasionante.
El agua la probé ayer. Entrar y salir, un fracaso horroroso entre los que más atentan contra mi propio orgullo, con lo jabata que soy para congelarme entre espuma de mar. Mierda. Pues nada de nadar. Y anteayer ni fui capaz, culpa, me dije, de que mis amigos se quisieron marchar justo a la hora en que se me ocurrió bañarme. Y eso que me habían dado permiso.
Los delfines no aparecieron. Están allí todos los días, son una especie endémica, pero si el mar está rizado no sé dónde se meten, que no aparecen. Harán dieta de plancton o yo que sé, pero pescar, no pescan.
Qué pena. Hoy ha vuelto Lo Gris. He dormido hasta mediodía, otra cosa que atenta contra mi honor y atentado que permito demasiadas veces. Pero qué se puede hacer para animar a la propia voluntad si lo que se oye en la calle, desde la cama que fue del abuelo (plaza y media, mejor pa mí), es agua pisada por las ruedas de los coches.
Como he dicho antes, me dejé comprar por las carrilleras, las patatas y los mirabeles o veles.
Voy a ver el informativo de esta hora, y no diré ni qué hora ni qué informativo, porque para mí no merecen nombre esas "gestorías de relatos".
Vaya, han enviado personal a Noruega por lo de los atentados.
De repente, la tele y los periódicos hablan de un ultraderechista con ínfulas de Cid Campeador, que odia el islam y el multiculturalismo. Pero ayer, como siempre, los sospechosos del atentado de Oslo y el tiroteo en ese campamento político-juvenil eran "los islamistas", que sirven para todo. Además, y respecto a la culpabilización acosadora y machacante de esos enemigos que nos inventamos a diario, la calidad de los relatos y la hipótesis es tal que todo se explica en puntos y aparte. Por ejemplo:
"Se desconoce la autoría de esta matanza.
 En esta región operan numerosos milicianos talibanes y de Al Qaida de manera impune".
También se explica en peros: "No hay pistas sobre el profanador de la tumba judía, pero en este barrio berlinés viven muchos musulmanes" (qué gracia, en esta noticia nunca se explicó en mayúsculas, sino en algún espacio pequeñito y en bajito, que el profanador de la tumba judía resultó ser un judío exaltado).
A mí me pone los pelos de punta esta superchería.
Entiendo las iras de la mitad del mundo contra el otro medio. Entiendo las iras de quienes son mirados todos los días como sospechosos. Las entiendo perfectamente, y a mí me costaría muchísimo permanecer en la resignación, quietecita, mientras oigo auténticas barbaridades, obviedades vacías, afirmaciones ignorantes, soflamas perversas y subversiones de la realidad para calentar ánimos candorosos y tranquilizar a los amantes de lo suyo propio que consideran, cómo no, lo acertado y lo confortablemente justo. Estos son los peores. O sea, los burguesitos con un barniz cultural que no es ni voluntad, sino lo que sienten como su obligación.
En fin, no se chupan el dedo, se chupan los veinte, esos que ven la tele y se lo creen, lo succionan, lo anhelan para poder vivir, dormir y soñar con los angelitos. Qué pena de cultura, ejem, cultura….¿cultura? occidental. ¿Occidental?
Si supieran cómo y desde dónde se hacen los "informativos"...
Pues lo diré, en resumen: desde el VACÍO. 

Pues mira, que les den. Y al Papa también, que llega dentro de menos de un mes a quitar la razón a los que razonan y a provocar a los laicos, a los disidentes de su propia secta, a los rojos, a los verdes, a las mujeres, a los libres, a los científicos, a los pobres, a los homosexuales, a los heterosexuales, a los oficinistas, a las oficinistas, a los castradores de pollos y a las catedráticas de Economía, a las vendedoras de tractores y a los niños con gafas, a las monjas sin jota y a los hosteleros que tocan la trompeta. Es decir, viene a jo…(PIIIIII) a todas las personas y a amamantar a todas las fieras: las señoras pías, los deanes, los sacristanes, los sochantres, los seminaristas halitosos, los jefes de reclutamiento, los monjes y monjas, los bibliotecarios, los archivadores y conservadores de devocionarios, sagrarios, misales, patenas, rosarios y malos pensamientos.
Tampoco en vacaciones estoy ociosa de mis indignaciones.
Voy a contar una anécdota maligna: en vida, casi muerte, del papa juan pablo ii (perdonen que todo lo relativo a lo eclesiástico lo venga escribiendo con minúsculas, si me quieren perdonar, pero es aposta), tuve que montar una informacioncita sobre el saludo que dirigió a sus fans rezadores desde una ventana de su casita. Como el "pobre" llevaba mucho tiempo mal pero se negaba a dimitir, cosas del poder, ya se bababa y todo. Mira que les dije a los responsables de la edición: que no hay forma de aprovechar una imagen donde el popa no se equivoque, se atasque, se calle, se muestre perplejo o se le caiga la baba (que siempre iba recogiendo delicadamente, en un pañuelo, un empleado vaticano). Y los responsables de la edición, y es que hay mucho irresponsable, me dijeron que por ….por sus….ya saben, muchos responsables son muy maleducados, y bueno, que por sus…..tenía yo que hacer la chapuza.
Y lo sentí mucho, pero al final quedó como tenía que quedar, dado que no había otra forma ni otro material: el pope habló, vaciló con la voz de corderillo que le caracterizaba incluso en plena salud y caracteriza a todos los popes católicos; carraspeó, titubeó, se calló, arrancó, tosió y…se babó. Un hilillo líquido quedó colgando del labio inferior hasta el alféizar de la ventana, sin que el empleado vaticano llegara a tiempo de recogerlo en el pañuelo bordado por santa Bernardita, santa Gema Galgani (Galgari, como dice ese con barniz de culto, Almodóvar). La imagen, congelada porque no sobraba ni un segundo de grabación para ponerle un final feliz, fue lo último que hice yo, en la tele, de aquel señor de las casullas, las tiaras, las encíclicas y los avemarías.

Menos mal que esta visita me pilla lejos, porque me siento un poco indignada. Ya saben, de esos.

Tempus fugit…cuando esperas que el verano lo sea.

Qué duda cabe que el jabón Chimbo es superior, ¿o no?

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Acerca de mividadelosotros

Repugnada por el periodismo masticable.
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Una respuesta a El culpable es europeo, y también me cabrea el papa con minúscula.

  1. ¡qué hiladito tu discurso, fíjate que lo leí en vertical, sin mover el texto hacia la izquierda -por lo ancho que lo escribiste- y , aún así, amputado por su margen derecho, me tenía sentidiño!

    Lo que no me vale, rianxeira, son esas oliñas que van e veñen cortadas por un cable que atravesa o marxe esquerdo inferior da foto

    Pois por aqui abaixo fai un sol de carallo e quero marchar pra o courel que polo menos vai frio polas noites pero polo de agora nada que ando a preparar eso do csic ¡quen me mandará a min facer traballo de voluntariado intelectual pola “causa”!

    Inda sigo polos anos vinte. Estou lendo as memorias de Louise Weiss que abriu unha boutique nos Champs Elysees que se chamaba La Femme Nouvelle e que empregaban as sufraxistas como centro de organización loxistica para ir tirarlles calcetíns a cabeza aos senadores (daquela os senadores, en vez da variante ¡vai pra cociña! empregaban ¡vai zurcir calcetins!) e interrumpir os mítines dos políticos para poñerlles nos brazos os nenos que non recoñecian (o código napoleónico inda impedía investigar a paternidade); tamen barrian os bulevares de Paris e montaban tal lío de tráfico que normalmente acababan todas na comisaria, tiñan contactos internacionais e nos seus mitines e conferencias proxectaban unha peli feminista-sufraxista que xa me gustaría vela, os nazis confiscaronlles moito de seu material de arquivo, o millor perdeuse. A tal Louise Weiss, rica e de familia ben pero unha das cabecillas das revoltas, cando lle preguntaban que qué era o que quería, respondía “Ser elexible”. Cando lle ofreceron unha carteira ministerial non a quixo. Non quería “ser nomeada”, quería “ser elexible”.
    Veño de descubrir tamén a unha filósofa do XIX que se chama Clemence Royer ¡conta unhas cousas sobre as palavras que alucino!
    En fin, ¡cantas cousas que non nos contan, cantas que nos agochan! A historia eche tamén periodismo masticable, mentira podrida, catálogo épico de homes importantes ¡igualiño que o fútbol!.

    Decatome que escribo igual que “E Peludez dixo…” (¿estarei facendo crónicas encubertas do San Froilán?)

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