El pañuelo occidental (¿pero qué es occidente?)

Nosotras sí podemos, porque queremos; ellas no, porque seguro que ninguna quiere. O sí?

No, no voy a hablar del “velo islámico”, como dicen los y las colonialistas ideologógicos-as que piensan por las mujeres, no en las mujeres y con las mujeres. Como saben mis allegados y también los lectores de alguna publicación (islámica) a la que he enviado alguna pequeñez, me carga mucho las narices que se hable de “los otros” o “la gente” en tercera persona atribuyéndoles una estulticia, una inmadurez y una inconsciencia que lo  que reflejan son las propias. Así que el pañuelo o hijab, que es de lo que sí voy a hablar, me parece una deliciosa provocación a la “tolerancia” invertida, según yo. La de tolerar a los que piensen como yo, aunque eso sí, les permito un folklore propio de su etnia, jejejeje. Solo el folklore.  Por favor, nada de religión ni de ideología ni de creencias ni de secretos. Solo colorido y, delante de mí, con la testa descubierta.

El velo lo vela todo. Quiero decir, el pañuelo. Vela el desconocimiento de otras “cuestiones”, vela los problemas propios y vela la intolerancia, disfrazándola de lo contrario. A ver qué es esa arrogancia de “mientras te cubras la cabeza te llamaré víctima de la barbarie frente a mi requetemegaguay estado de libérrima mujer de la hiperpulida civilización occidental, la que vela por ti y por todos los animalillos como tú, bambi, que eres una bambi….no te preocupes, que mami está aquí para desvelarte antes de irse ella misma a casa a ponerle las zapatillas a su propio marido y hacerle sus croquetas preferidas mientras le limpia la caca al niño, que también es hijo de él aunque a ella y a él se les olvide este hecho …”

Y ahora viene lo bueno: voy a hablar de las “occidentales”, las miembras de la “comunidad internacional”, las “ilustradas”, las “conscientes de su mismidad”, las “tolerantes”, las que no son “las otras”, las………

……las de la depilación a la brasileña para acomodarse a la raya del bikini o al juicio del (o la) amante,

…..las de la dieta a la desesperada, sobre todo en verano, porque sobran los 500 gramos que “occidente” considera una grosería, nunca mejor dicho, o un atentado a la vista ajena,

…las de las botas en verano si se llevan las botas en verano, que ya llevan varios años llevándose aunque en diferentes versiones, para que cada año haya que comprarse unas nuevas,

….las de uniforme en verano y en invierno, porque lo que se ofrece,  no solo en indumentaria, no es nunca lo que se demanda, sino al revés: este año, sandalias de romana, en el trabajo de plano y en la calle tacones, la piel requemada como todos los veranos (esta es una tendencia-tortura que se ha quedado para siempre, así se añade el cáncer al voluntario martirologio), el cabello cortado en capas a media longitud con raya al medio, igual a sí misma partida por dos, paralela a la similar entera y equidistantes ambas al ecuador,

…las que queremos comprar unos vaqueros y:

no, no pueden ser de pata recta porque vienen más bien los pataelefante, a no ser que los queramos de tiro alto y bolsillos traseros bajos, porque entonces podría ser….claro que si el tiro es alto, entonces el trasero tiene que ser baggy, o sea, saco, en una de sus dos versiones: la “boy friend trousers” o la baggy propiamente dicha. La primera simula que los vaqueros se los has cogido a tu novio porque los tuyos de tiro alto los tenías sin planchar, y al ser de tu novio te quedan grandes, pero tan grandes que resultan de tiro alto para tu boy friend pero de tiro bajo para ti. O sea, alto pero bajado, no bajo. La segunda versión es la baggy propiamente dicha, repito, y es que tiene forma de saco-saco de verdad, y son comodísimos, claro que solo se llevarán unos años así que hay que comprarse muchos ahora o no los volveremos a encontrar en el mercado. Será entonces cuando se hayan vuelto a implantar, exclusivamente, las ajustadísimas pantaletas de 800 dim, que debe de ser la unidad de elasticidad de esas prendas que cortan la circulación a base de calor intranspirable y de presión implacable.

PERDÓN, ¿QUÉ ME ESTABAN DICIENDO DEL VELO, O PAÑUELO, O HIJAB, DE LAS IGNORANTES, INCONSCIENTES, CONFORMISTAS, MALTRATADAS, RESIGNADAS, SUMISAS ISLÁMICAS? 

 

Sigamos con los vaqueros: los elásticos seguramente, a su vez, darán paso a otros ceñidísimos pero sin elastán, así que habrá que tumbarse en la cama bocarriba, como en aquel anuncio de hace años, tan juvenil y divertido, jajajaja, qué risa, tumbarse para que la barriga se quede aplastada y te puedas subir la cremallera pantalónica y después te pongas de pie y tengas que seguir con la barriga remetida hasta que, después de 200 flexiones, se estire un poco el algodón 100% y puedas volver a caminar de forma relativamente natural, al menos como una humana y no un batracio perniabierto.

Más sobre la tesis “Tus tejanos y tú”: el capítulo del dobladillo. Puede ser que esta temporada no se lleve por fuera y tengas que subirte los bajos o bastilla porque las perneras están pensadas para mujeres watusi, que no usan vaqueros para nada, sino traje regional watusi para atraer a los cultos y avezados turistas. Pero si el dobladillo se lleva por fuera, prepárate a doblarlo tres veces sobre sí mismo por lo mismo de las piernas de watusi, y aun así se rozará y destrozará contra el suelo, que encima irás barriendo y limpiándolo de barro, colillas y escupitajos ajenos.

No he hablado del corte afgano, llamado por algunos turco y por otros hindú. Estos son también comodísimos, pero solo si están de moda, porque si no…si no, tienes que decir que con ellos se rozan más los muslos y sudan y se llagan, mientras que con las perneras estrechas y subidas solo se te incrustan las costuras de las mismas, lo cual este año es tendencia.

Bueno, este año yo quiero, igual que el anterior y el anterior, unos vaqueros de pata recta, ni cortos ni largos, de algodón 100%, tejido no muy grueso, bolsillos detrás justo encima de las redondeces naturales, nada de ubicaciones inverosímiles. El tiro en el hipocentro y epicentro naturales, no debajo del meato urinario ni de la fístula de origen idiopático. La cintura en la cintura, aunque no sea tanto, digamos ombligo arriba ombligo abajo pero no encima de la línea que separa las dos partes de la parte de sentarse un ser humano.

Pues no los encuentro.

No hay. Ha vuelto el pitillo, que encima es elástico y mis pantorrillas no lo reciben, y si lo reciben no lo toleran, y si lo toleran se hinchan y después no me puedo desvestir ya nunca más hasta que llegue el invierno, cuando me deshinche, pero entonces se volverán a llevar si le da la gana al diseñador (masculino, por el conocimiento nulo que demuestran de la anatomía, del confort y de la apetencia de la usuaria) y me los tendré que volver a poner porque siguen sin estar en el mercado los razonablemente cómodos. Todo esto no lo haré, naturalmente, porque los pitillo no los tengo ni los tendré.

Los pantalones cagados…..de esos he hablado? A mí me gustan más que los pitillo, salvo que si los pitillo son de tiro alto no te tienes que molestar en llevar tanga de Calvin Klein, porque no se te va a ver, y en cambio con los cagaos, que son de tiro bajado y no bajo, como no lleves una sahariana se te va a asomar la prenda interior desde medio muslo hasta arriba de todo.

Pero si los pitillo son de tiro bajo, de tipo stretch 80% elastán, y de pierna de longitud watusi, me quedo con los cagados o cagaos, que te permiten llevar calzado bajo y no tacones como con los pitillo, porque, además de incómodos, los pitillo tienen que quedar también horteras. Digo este año, que el siguiente a lo mejor ser hortera solo lo pregonan las poligoneras, que este año dictan tendencia porque son trendy, se lleva lo poligonero, al menos hasta una cierta edad. Lo bueno que tiene la moda poligonera es que salva las diferencias sociales. En apariencia.

Que por qué tengo empeño en comprarme unos vaqueros? Pues eso sí que no hará falta explicarlo, pero lo hago: me puede caer el café encima y ellos se dejarán restregar sin necesidad de me los quite y sin cabrearse, porque los vaqueros tienen muy poca paciencia. Los puedo romper y no hace falta que los cosa porque es como si me los hubiera comprado descosidos, que además cuestan lo mismo, si no más. Me puedo arrastrar por el suelo, que ellos amortiguarán el dolor de cualquier guijarro que se cruce en mi camino. Los puedo combinar con cualquier color o llevar descombinados, porque se considera que no son de ningún color, solo son vaqueros. Me los puedo poner con corbata o sin ella, yo me la pondré mañana porque no se lleva nada pero tengo que amortizar las tres que tengo: escocesa, príncipe de gales y estampada de calaveras.

Es increíble que se puedan visitar cien mil tiendas en las que se exponen cien mil vaqueros, y ningunos sean “neutross”. Como los de los cowboys (cowboyes según las normas de la Academia).

Entonces, ya que estás, miras las prendas que se ofrecen: oh, la intolerancia a las mangas, de nuevo! Hasta en invierno, desde hace varios inviernos, solo se venden chaquetas y jerseis sin mangas, en plan chaleco, para que se pueda librar una del frío en el tronco pero no en las extremidades superiores. O bien, se cueza el tronco al vapor para que las extremidades superiores puedan ir a la temperatura deseada.

La longitud de las faldas ha de ser corta, en invierno, verano, otoño e invierno. Salvo que este verano hay la opción larga pero, de nuevo, para piernas watusi, de metro y medio de longitud cada una. A su vez, las faldas extralongitudinales se ofrecen en dos tipos de prenda: la falda zíngara en colores muy vivos, o el vestido estampado de tirantes y escote configurado en triángulo, especial pechos armoniosos y simétricos. Y corte a la altura del canesú, o sea, de Josefina Bonaparte.

En largo, no hay más opciones.

En corto, prima el vestido que simula ser un jersey o jersei con faldita debajo. Sí, faldita corta que a la watusi le quedaría de collarín cervical.

Lo bueno es que si te cansas de simular que es un vestido, secesionas los estados del norte y del sur, o sea, jersey y falda, y te quedas con lo de arriba, porque lo de abajo es falso, aunque lo hayas pagado como auténtica FALDITA.

Lo que me lleva a pensar en los diminutivos. Ya no te puedes comprar una falda sino una faldita, que es más femenino. Pide pantalones y te dirán el pantaloncito. Si quieres concretar talle te ofrecerán tallitas. El pantaloncito, además, suele ser el pescadorcito. la sahariana, en cambio, esa de nuestros abuelos indianos, de toda la vida, no cambia a diminutivo, sino a masculino: el sahariano, porque tiene que parecer algo nuevo.

Las bragas ahora son la braguita, y el tanga, la tanguita. O bien, “lo que es” la tanguita: prefieres lo que es tanguita o lo que es la braguita brasileña?, te preguntará la vendedora, o, cada vez más, el vendedor gay, que queda muy moderno y muy igualitario, la figura de la mariloca y la de la clienta ávida en complot y guiño femenino de pacotilla. Cariño, te lo digo pero luego tú haces lo que te parezca: este año, lo que es la braguita brasileña, de verdad, si vas a Londres lo verás por todas partes. Y o he estado ahora y blablabla…

Hablando de marilocas, y no diré que con cariño, porque me pone de los nervios tanta escenificación de “yo soy una chica como tú” ( y si no, me despiden). Es todo tan absurdo, que en determinada tienda he oído muchas veces, entre tanta Vanesas y tanta Sara, llamar por la megafonía a…Alison. Después de meses, descubrí que Alison era un chico, pero como el nombre es “americano” y de película, es ultra cool.

Comprar una blusa o una camiseta o camisa o niki ahora es comprar un top. El top lo es todo para ti si quieres ir cubierta por arriba, que seguro que quieres, porque aquí lo impone el decoro (aunque, entérate, el nudismo es legal en España en cualquier lugar donde te encuentres, salvo que lo prohiba una ordenanza municipal), pero en cambio quieres que tu vecina Miriam o Fátima o Sherezada se descubra la cabeza por coj…s.

Si tarda mucho la dependienta del piercing, esa que te reta a saber más que ella y a ser más moderna de lo que ella cree ser, es que se ha quedado por el camino perchando vestiditos o alarmando falditas, o se está haciendo unos burros. Ah, averigüa tú lo que es todo esto, a mí me ha llevado meses de trabajo de campo….

Qué decíamos del hijab? Ah, sí, que es el símbolo de la sumisión por excelencia, y de la dominación masculina de “los árabes”, que aquí no la hay. Aquí, como no hay velo, se ven los cardenales de las “sumisas” golpeadas, pero como son nuestras sumisas pueden pasear los cardenales sin que los atribuyamos al exquisito trato que reciben-recibimos aquí todas.

 

Otro día contaré casos. De buenos tratos “occidentales”. De lo felices que están tantas, tantas, que me dicen entre lagrimones o vitriolo: no te emparejes, noooo, no lo hagas, es un engaño, nos han engañadoooo! Trabajarás para el enemigo en casa y el el curro, y no tendrás tiempo, por lo de casa, para promocionarte en el curro. Eso ya lo hará ÉL, y te traerá dinero y podrás comprar lo que es la tanguita y lo que es la torerita, el bolerito, las botitas y hasta los chapines de rubí de Dorothy, del Mago de Oz. Todo lo que quieras, más lo que ÉL te tregale de sorpresa, por el aniversario de tu beatificación en vida.

Qué decíamos del hijab? Ah, sí, a mí nadie me cubre la cabeza, visto como quiero, hago dieta, me depilo con dolores de parto, me pongo lo que es el liguerito que me regaló mi maridito, me tumbo al sol a enmarronecerme y ganarme un melanoma (o, de lo contrario, todo bicho viviente me preguntará si este año no he ido a la playa como es preceptivo, más que nada por pillar el marrón melanoma; y en invierno, a la nieve, que también en la nieve se pillan maravillosos tonos de melanoma). Soy libre, muy libre, aquí en “occidente”. No llevo pañuelo! Soy laica, por amor de Dios! Qué sensación de libertad! Qué ganas que tengo de exhibir mi corte en lo que son capas, desfiladito el flequillo, como se lleva este año, con planchado japonés, como se lleva este año, y además me untaré de baba de caracol, que produce una sensación de vivir acojonante.

Estas sí que pueden:

         

Y esta, porque es Premio Nobel de la Paz ( es Shirin Ebadi):

   

Y estas:

   Sonia Ghandi, Indira Ghandi.

Y estas:

  

 

Esto sí que no es lo mismo, esto es serio, no lo otro:

Y, a continuación, algo sobre la mujer judía y cómo debe cubrirse la cabeza, porque debe, o no será una auténtica judía.

http://www.es.chabad.org/library/article_cdo/AID/498119/ShowFeedback/true

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Acerca de mividadelosotros

Repugnada por el periodismo masticable.
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Una respuesta a El pañuelo occidental (¿pero qué es occidente?)

  1. Kiwi Light dijo:

    Bueno, no es simplemente un pañuelo, si fuera un pañuelo más, una peineta o una diadema rusa no habría discusión, pero con el pañuelo se asume ser apartada de la vida social y una ciudadana de segunda. Eso no quita que la mujer sin pañuelo también lo sea a su manera, la señora con mantilla también lo es pero si un día le apetece afeitarse la cabeza o tirarse al butanero las leyes la amparan de alguna manera a no ser que le toque un juez conservador, claro. El velo, la primera comunión y la fiesta de la circuncisión me parecen la misma imagen de un sacerdote con muy mala uva.

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