Violeta y Maimouna se quedaron atrás.

 

Voy a contar la historia que no sé de dos mujeres: Violeta y Maimouna.

A la primera la conocí como una indigente en los alrededores de la madrileña plaza de Santa Ana. Me la presentó una amiga que frecuentaba los bares de copas de Echegaray. El Cardamomo y La Boca del Lobo, pero también La Venencia, que no es de copas, sino de finos y manzanillas, un lugar antiguo, todo en madera y con las paredes llenas de carteles añosos de ferias de estas vinos y sus vendimias, que a mí me sientan fatal aunque me las pongan con olivas aliñadas.

Por estas calles: Echegaray, Ventura Rodríguez, Núñez de Arce, Cádiz, el Prado, Manunel Fernández y González, andaba Violeta. La pinta era de bruja, el hablar también. Con una melena canosa, baja de estatura, un poco encorvada, un bagaje de bolsas de plástico, siempre algún motivo floral en la ropa o en el pelo, ojos de María Casares. Por si no lo saben, la Casares fue una actriz coruñesa del cine francés. Francés porque vivía en Francia con su papi exiliado, Casares Quiroga, ex ministro y amigo de Azaña, también exiliado. Yo no sé si estos dos se aburrirían mucho en Francia, pero María, ya que estaba allí, hizo carrera en el cine, y miren qué carismática se puso:

Me recuerda a Chloe Sevigny, lo que me encanta porque también me encanta. Mírenlas.¿No se parecen, aquí abajo, las dos caralmendras?

  

Bueno, pues tenía Violeta algo de Casares y nada de Sevigny. Pero he querido reseñar cosas mías.

Esta mujer noctívaga hablaba siempre de la noche. Los hombres de la noche, los jóvenes y las jóvenes de  la noche, las calles de la noche. Aconsejaba divertirse, y advertía de la tontuna de los hombres, ya ven qué tontería, ejem. A cuántos no habría torturado ella, tan bruja. Un poco de miedo sí que daba.

Todavía con su edad, indefinida pero no corta, Violeta andaba vivaz, más en el expresarse que en el estar. Algo como encabronada, pero, encabronada y todo, no había quién se retirara más tarde que ella. Al fin y al cabo, decía, para dormir en una pensión no vale la pena acostarse pronto. Sobre todo ahora, que dormía sola. Lo decía, pero a saber.

Estuve años, muchos, sin verla, porque a mí me pudo la tranquilidad y seguro que a ella no, y que siguió noctivagando.

Pero hace unas noches la vi. ¡Qué susto! No pensé ahí va Violeta, sino ahí va una bruja. Y era ella.

Como al final de mi trato con V. me había parecido mucho más pesada que al principio,  según me advirtió ahora mi memoria primaria, no la abordé. Pero le hice fotos. Estaba más abrujada que nunca, terriblemente despeinada, vieja pero no mucho más, y loca, mucho más que completamente loca. Mirando si la perseguían y mirando de perseguir. Y pensé: ¿cuñantos años se puede vivir en la calle, aunque ella dijera que dormía en cama de pensión, sin quedarse atrás y atrás y perder la escasa cordura que a lo mejor nunca tuvo, y el ritmo, y los interlocutores, y el apetito, y el sueño, y el tren?

          

No llevar el ritmo no estaría mal sino porque en cualquier momento te puede gasear la administración en un ataque de limpieza social. A una borrica de la Comunidad de Madrid, responsable de algo, la hicieron dimitir porque no se le ocurrió más que “hacer limpiar” de indigentes la puerta de la Casa de la Panadería, en la Plaza Mayor, donde se iba a inaugurar una exposición con la presencia de autoridades políticas. Y dio la orden por escrito. Y como salió en la prensa, con la prueba del escrito, la Comunidad dijo: anda y que te den, payasa, que a nosotros no es que no nos molesten los indigentes, es que ni los vemos.

Ese día, ni los gasearon ni los hicieron desaparecer por ningún otro procedimiento. Pero yo estoy convencida de que si la política aburrada no hubiera metido la pata, un montoncito de ellos habría desaparecido del mapa para siempre.

Violeta, como Maimouna, más Maimouna que Violeta, tienen una enfermedad mental. Violeta, la del cabreo. Lo de Maimouna es más “serio”, porque sufre delirios y alucinaciones. Desbarra mucho, pero a lo mejor no sufre, quién sabe. Me la topé hace días en la Puerta del Sol, por primera y última vez. La vi con todo ese estaribel-parafernalia-chiringuito con el que va por el mundo.

  

 Es francomarroquí y está cabreada con la justicia porque hace diez años (ella tiene 73) los científicos le implantaron un chip (como a todos, por otra parte) y no dejan de torturarla porque quieren estudiar su cuerpo y su mente. Lo sabe el Papa, lo ha constatado la ONU, y no hacen nada por ella. Anda por el mundo, buscando lugares que le evoquen la espiritualidad y la justicia, divina y humana. Tiene una pensión y por eso puede mantenerse. Salvo que la asesinen, como ella sospecha que pretenden.

Tiene también cinco libros de firmas, pero no se sabe para qué. Tú firmas y ella se contenta, porque entre todos los nombres están los de personas del gran mundo, me ha dicho. Yo lo que he visto es mucha caligrafía psicótica, letras como patas de araña, alternada con sellos que parecen de aduanas pero son de anuncios de empresas de plásticos y así.

  

 

En sus carteles dice que está impedida, pero cuando se pone de pie y camina, explica que el impedimento consiste en que le salen bultos invisibles y sufre descargas de sí misma sobre sí. En fin, quiere que le quiten el chip.

Nadie puede entrar a saber si las personas sufren o no con sus condiciones de vida. Pero sí se puede ver que cada vez son más en la calle, porque no pueden o no quieren llevar el ritmo que se impone. Unos y otras tienen mil razones diferentes: la ruina económica, un escándalo, una psicosis, y de repente, la vida da un giro. Las familias los echan o ellos se van para no molestar a los suyos. En mi calle hay un chavalote de cuarenta y tantos, bienhumorado, enorme, barbudo, que pide para un bocadillo, muy sonriente. Una vez lo vi en la televisión, en una rueda de indigentes que presentó una cadena como un tema social preocupante pero que, imagino, lo idearon porque pensaban que les iba a salir un circo de esos que les gustan a los medios. No fue así, salvo por un hombre y una mujer que se conocían en la calle y aprovecharon para acusarse mutuamente de robo de su territorio. Bueno, pues este chico dijo que él estaba en la calle por su esquizofrenia, No recuerdo si pasaban de él o él había pasado de la vida “normal”. Y de Burgos a Madrid, y aquí está.

Conozco otro, ahora desaparecido, que “vivía” en un cajero de mi vecina Kutxa, desdentado y fumador de puros, pantalones remangados y puerta entreabierta en las noches de verano para “hacer corriente”. Una vez se rió de mí porque quise sacar dinero con el carné de fichar en el trabajo. Me dijo: “no creo que con eso te vayan a dar nada”, y dio una calada a su puro. Tenía tres maletones, un paraguas y una manta para tapar todo eso. Lo que no sé es dónde lo metía todo durante el día, porque se lió al querer explicármelo y acabó contando que se llevaba muy bien con los polis de la Puerta del Sol, que tenía una pensión de 650 euros (pa mí que no) por haber sido conductor de autobús urbano, que hacía días le habían robado un radiocasette que costó 40.000 pesetas y blabla. Pero cuando se ponía a cantar el mariachi de la esquina, él, feliz, decía: “mira, alguien ha encendido su radiocasette”.

El caso es que son invisibles. Los indignados acampados molestan mucho, se les atribuyen cosas que yo no he visto (¿hedor? ¿borracheras escandalosas? ¿provocaciones?). Las Violetas y Maimounas son transparentes, el grandullón de Burgos, el fumador del cajero, ni siquiera molestan, porque si molestasen significaría que existe, y entonces tenemos un problema. Que vamos mal y demasiado deprisa a ninguna parte. Y eso lleva a lo que iba, al problema de la diferencia, del paso distinto. ¿Todos al mismo paso? Imposible, y además, ¿por qué y para qué?

Yo tengo que permanecer vigilante. Estoy entre quedarme atrás y tirar palante a marchas forzadas, pero no por una esquizofrenia ni por la ruina económica, sino por melancolía.

 

Cualquier día me veo como Maimouna.

 

 

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Acerca de mividadelosotros

Repugnada por el periodismo masticable.
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4 respuestas a Violeta y Maimouna se quedaron atrás.

  1. (Wired News) La Administración Federal de Drogas (Federal Drug Administration, o FDA) ha determinado que un microchip implantable utilizado con fines identificatorios no constituye un dispositivo de venta bajo receta médica, con lo cual ha dado vía libre para que este dispositivo pueda comenzar de inmediato a ser comercializado como producto de venta libre en Estados Unidos, según anunció hoy su fabricante.

    Durante las últimas semanas, Applied Digital Solutions ha estado trabajando para que su VeriChip (un biochip que contiene datos personales, similar a los dispositivos utilizados para identificar a las mascotas en caso de que se extravíen) sea clasificado como un dispositivo de venta libre. Y finalmente el jueves se le cumplió el deseo.

    Como el VeriChip no será sometido a las rigurosas pruebas de seguridad de este organismo, ADS podrá lanzar a la venta este producto dentro de los próximos tres meses, según informó Scott Silverman. Silverman, que fue primero presidente de la filial de Palm Beach County, Florida, de la firma ADS y ahora ocupa ese cargo a nivel nacional.

    En Estados Unidos, el VeriChip fue promocionado como un accesorio médico cuya función radicaría en facilitar al personal hospitalario el acceso a la historia clínica de un paciente: bastaría con un simple movimiento de la varita mágica (o lectora). Si bien la FDA no ha aprobado el almacenamiento de información médica en este microchip, se podría crear una referencia cruzada entre los datos identificatorios que contiene el dispositivo y una base de datos computarizada en la que conste la historia clínica del paciente.

    En América del Sur, en cambio, el dispositivo se vende combinado con una unidad de GPS (Global Positioning System, un sistema satelital de localización geográfica), para las posibles víctimas de secuestro. (Silverman informó que la empresa está desarrollando un producto implantable que incorpora la tecnología de GPS para este tipo de casos; el desarrollo del nuevo chip estará terminado en el plazo de un año.)

    La empresa aún no ha decidido si va a vender o a distribuir en forma gratuita el escáner que se necesita para leer la señal de 125 kHz que envía el microchip en el caso de los hospitales. Se estima que el escáner costará entre 1.000 y 3.000 dólares.

    ADS ha recibido una avalancha de consultas de adolescentes y demás tecnófilos que no ven la hora de implantarse el chip.

    “Vamos a empezar con la gente que lo necesita por motivos médicos y con la gente de la Generación Y, que quiere implantarse el chip porque les parece fantástico”, expresó Silverman.

  2. La discriminación del otro, un modo de vida característico de la población no “alterizada” produce grandes beneficios por eso muchas veces en lugar de discriminación de lo que se habla es de competencias y méritos de los unos sobre los alterizados a los que muchas veces se les reprocha por medio de procedimientos discursivos a que conquisten un lugar entre los Unos. Esos procedimientos discursivos abundan en la filosofía, por ejemplo, y aunque a veces son pero otras no son racistas ni se.x.istas ni homofobos, tienen marcadores de género, raza y se.x.ualidad. El se.x.o, por ejemplo, es una declaración de identidad obligatoria, no así la raza u opción sexual.

  3. Una precedente de Matesa:
    La periodista Julie-Victoire Daubié (1824-1874) escribió “La mujer pobre” (3 Tomos)

    OTRAS OBRAS:
    De l’enseignement secondaire pour les femmes, Journal des économistes,ed. Guillaumin, 1865. consultable sur Google livre
    La Femme pauvre au xixe siècle, trois tomes consultables sur Gallica
    Du progrès de l’enseignement primaire: justice et liberté, imprimerie de Claye, Paris 1863.
    L’ Emancipation de la femme en dix livraisons, ed. Thorin, 1871
    Préface de La Question de la femme d’Alexandre Dumas fils, 1872
    La Tolérance légale du vice (ouvrage collectif)
    Préface du Manuel du jeune homme du poète italien Silvio Pellico, 1872.
    BIBLIOGRAFIA:

    Francisque Bouillier, Une femme bachelière ès lettres, Le Salut public, 23 août 1861.
    Georges Bath, Mademoiselle Julie-Victoire Daubié, journal L’Avenir des femmes, premier novembre 1874.
    Pierre Emile Levasseur, Nécrologie, Journal des économistes, janvier 1875.
    Ferdinand Buisson, Dictionnaire de pédagogie et d’instruction primaire, 1882.
    Théodore Stanton The Woman Question in Europe, New York, 1884
    A.Henry-Nathan, Un ancêtre du suffragisme, revue politique et parlementaire, 1894.
    Noémi de Saint Ouri Magallon, Le féminisme: Victoire Daubié , Nouvelle revue,1898.
    La première bachelière Les Cahiers français, ed. La Documentation française, 1961.
    Alain Decaux, L’histoire des françaises : la révolte, ed. Librairie académique Perrin, 1979.
    Françoise Thébaud, Historia, n° 637 janvier 2000
    Albert Ronsin, Les Vosgiens célèbres: dictionnaire biographique illustré, ed. Gérard Louis, 1990.
    Raymonde Albertine Bulger Lettres à Julie-Victoire Daubié, New York, Peter Lang, ed. 1992
    Michelle Perrot, Avant-propos de la Femme Pauvre au dix-neuvième siècle, Éd. Côté-femmes, 1992
    Agnès Thiercé, Préface de la Femme Pauvre au dix-neuvième siècle, Éd. Côté-femmes, 1992
    Catalogue de l’exposition Julie-Victoire Daubié première bachelière de France et les pionnières, Bibliothèque Marguerite Durand, mars 1993.
    Agnès Thiercé, Julie-Victoire Daubié première bachelière de France-De la condition économique morale et politique de la femme au xixe, Bulletin du centre Pierre Léon d’histoire économique et social, mars 1993.
    Michèle Riot-Sarcey, La citoyenneté chez Julie Daubié, Bulletin du centre Pierre Léon d’histoire économique et social, mars 1993., bibliographie
    Raymonde Albertine Bulger « Les démarches et l’exploit de Julie-Victoire Daubié première bachelière de France », The French Review (États-Unis), décembre 1997
    France and Women 1789-1914: Gender, Society and Politics, James F. Mcmillan, ed. Routledge,London, New York,2000.
    Jean Maitron, Michel Cordillot, Claude Pennetier, Jean Risacher, André Caudron, Dictionnaire biographique du mouvement ouvrier français: 1789 – 1939ed.Editions ouvrières, 1997.
    Carole Christen-Lecuyer, Histoires de pionnières, La bachelière, revue du MAGE, ed.L’Harmattan,Paris, 2000.
    Rebecca Rogers, From the Salon to the Schoolroom: Educating Bourgeois Girls in Nineteenth-Century France, ed. Penn State Press, 2005
    The Riverside Dictionary of Biography: A Comprehensive Reference Covering 10,000 of the World’s Most Important People, From Ancient Times To The Present Day, ed. Houghton Mifflin , Boston New York, 2005.
    Association des Amis du Vieux Fontenoy, Véronique André-Durupt, Biographie de Julie-Victoire Daubié, mars 2007
    Educating Women: Schooling and Identity in England and France, 1800-1867,Christina De Bellaigue, ed.Oxford University Press, 2007.
    Jean-Louis Debré ,”Les oubliés de la République”, Fayard 2008.
    Les Cahiers Vosgiens N°15, Véronique André-Durupt, Julie-Victoire Daubié (1824-1874) première bachelière de France, U.E.V Epinal,juin 2008.
    Historia n°738, p.67, Dossier le baccalauréat:La première bachelière,A.Walch, juin 2008
    BIBLIOGRAFIA (FICCIÓN)
    Camille Destouches, La Première bachelière de France, L’Echo de la Mode, n°53, Paris, 1963.
    Danielle Pampuzac, La grande, roman ed. J. C. Lattès, Paris, 1995. Où l’héroïne fait référence à Julie-Victoire Daubié dans son désir d’étudier et de réussir.
    Gilles Laporte, Julie-Victoire, première bachelière de France, éd. ESKA Paris
    Claire Kheitmi, Julie-Victoire Daubié, la 1ère bachelière, Au Fil de l’histoire, premiere diffusion mars 2008, France Inter.

    • Bueno, te diré que ahora estoy inmersa en el feminismo en el Islam. Pero voy a buscar a ese precedente que me has encontrado. Te voy a dar la dirección de una página on line, pero en privado, por razones personales, y luego tengo que explicarte las contradicciones, también personales y flagrantes, de las autoras. Casuistica, pero las hubiera de matar….
      De la revolcioncilla de Santiago he encontrado en mi diario, pero poco. Luego he visto unas páginas de internet, con fotos que parecen cinefrancesas pero son de Raimon (en Santiago) con unos gallegos que “se adelantaron al mayo francés en unas semanas”….Resulta que un aludido es, nada menos, Pérez Touriño, gran revolucionario.
      A lo mejor las has visto porque son de La opinión.
      http://www.laopinioncoruna.es/estaticos/domingo/20080302/domingo.html
      Mira que subtítulo: “Semanas antes del mítico mayo del 68 de París, los estudiantes gallegos protagonizaron en Santiago una jornadas de lucha con manifestaciones y huelgas que provocaron un “estado de excepción”.
      Y hay una tesis sobre esto:
      Ciencia y conciencia en la Universidad de Santiago. 1968.
      Es de Ricardo Gurriarán.
      No sé si el peso que le da al asunto será ajustado. Pero como ni sabía de la existencia de la tesis, de momento estoy sorprendida.

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