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No hay nada que me pueda remover las tripas, y con más gusto, que ver lo que he visto hoy y lo que vi aquel 13/M. Siento que sigan comiéndose su propio vitriolo los teóricos de todas las conspiraciones posibles, porque van a morir sin que los quieran ni para donación de órganos. Algo tienen que se me escapa. ¿Se creen ellos lo que afirman a otros creer?

He estado toda la semana rondando la Puerta del Sol. No tengo más que bajar de mi casa, y cuanto más rato estoy abajo, más me cuesta subir. ¡Es todo tan excitante!

A medida que iba pasando la semana, he visto más y más organización y más regocijante serenidad en los planteamientos. Se lo están pasando bomba, sí, pero están muy serios cuando montan esas comisiones que tienen bien armadas, sentados en círculo, interviniendo con rigurosa petición de cita y armados de diminutos megáfonos a falta de otra megafonía más puntera. Proponen, se ve que ya traían las ideas y las han ido moldeando con otras, las que les nacen solo por estar viendo los ojos de los demás, que son ojos que radian lo que piensan. Se encuentran y se desencuentran, pero hay mucho encuentro.

Ayer me hizo mucha gracia una chica que me preguntó: ¿esto es Educación?, como quien llega a un edificio ministerial buscando un departamento, pero esto era mucho mejor, sin duda. Sí, era la comisión de Educación. El corrillo estaba perimetrado por espectadores atentos, adultos babeando, unos porque ya sabían ellos que los jóvenes en los que creían eran como los creían, y otros porque estaban descubriendo que debajo de unas rastas o una bandana y un piercing había…¡ideas! ¡Rayos y truenos! ¿Cómo no lo habían visto antes? ¡Ilusión! ¡Cielo santo! ¡Orden! ¡Por Tutatis! Y, por qué no decirlo, todo lo estaban dando gratis a todos.

Era tremendamente emocionante el día a día. No solo convocaban, y con muy buena fortuna, a una concentración, una asamblea, una protesta. Resultó también que en las horas tranquilas, no las de las multitudes, barrían, repartían, recibían cajas de provisiones donadas a manos llenas por transeúntes, organizaciones, restaurantes y señoras cargadas con sus ollas.

Vi a un moro de cuento, mayor, oscuro, enjuto, con sus pantalones bombachos hasta el tobillo, sus sandalias y su pobreza, levantando un toldo con los chavales que iban a pernoctar en la plaza. Vi a dos ancianetes contando a un embelesado corro de jovencitos cómo habían vencido a la patronal en el convenio colectivo de las empresas cerveceras. Tres empresas, todos los sindicatos juntos, movidas casi de guerra, a por todas, armándola gorda y….resultado, una subida de salario del 20 por ciento. ¡El 20 por ciento! No me pude reprimir, me salió un codo disparado al codo de uno de los viejos, y un ¡hostia! Le dije: pero eso es…¡imposible, impensable, histórico! Me contestó: es que antes de eso nos mataban de hambre. O la montábamos o matábamos de hambre a nuestros hijos. Pero ahora, los sindicatos…

Vi a otros dos señores bastante mayores debatiendo no sé qué, y a los chicos que les rodeaban aplaudir a uno o a otro.

Vi a un tipo soberbio preguntando cosas a dos chicas ciclistas con nariz de payaso, retándolas, como si fueran estúpidas, a opinar sobre esto y aquello. El soberbio salió con las orejas gachas y fuertes abucheos. Las ciclistas, tranquilísimas, opinaban y le ganaban por goleada. No necesitaban presumir, les salían las ideas como estrellas fugaces en todas direcciones. Aplausos.

Vi a otro viejo con una delirante pancarta que parecía las tablas de la ley. No sé en qué código estaría, yo creo que el de la psicosis bien hilada. Datos, afirmaciones, teorías y conclusiones. Y lo mejor, el discurso casi recitado, sin parar, con acento maño, mañísimo: “para los cristianóoos, todos los dioses son falsos menos el suyóoo. Para los mahometanos, pues igual. ¿Y para los políticos que comen de la política? Pues igual. ¡Y les votan!”.

Le coreaba, en un dúo que resultaba cómico, un hombretón que le apostillaba a cada frase: ¡sí, me cago en Dios!

Por las mañanas, a las 6.45, salgo de casa a trabajar. Veo al campamento despertarse. Unos duermen como angelitos todavía, pero otros, como haciendo la ola, van emergiendo de sus sacos de dormir desperezándose, las parejas dándose los besos de buenos días, los más espabilados barriendo y metiendo en cajas la (escasa, porque son limpíiisimos) basura. Organizando el desayuno que se sirve con calma y a base de donaciones.

Parece una utopía, pero era así todas las mañanas. Y después, a parir las ideas, a preparar las concentraciones, que se llevaron a cabo siempre aunque la Junta Electoral de Madrid las declarase ilegales. Más ilegales, más público. Más prohibidas, más fuerza. Más criticadas, más convicción.

Los medios de comunicación y los partidos políticos se devanaban los sesos para declarar estupideces intentando que parecieran reales. Que si conspiraciones, que si estamos con vosotros, que si solo se opina en las urnas, que si aceite, que si vinagre. No podían convencer y no podían frenar lo que estaba creciendo en la Puerta del Sol.

Ahora llego del minuto de silencio previo a la jornada de reflexión. Con las doce campanadas, aquello parecía Nochevieja, pero, como coreábamos, “¡Nochevieja para vosotros, Año Nuevo para nosotros!”. ¿Lo estarían captando esos partidos políticos, esos cargos sindicales, esos seres anónimos claudicantes, destinatarios del mensaje?

Todo el día fue una fiesta de liberación. El centro de Madrid reventaba de gente, y ya no estaban solos los jóvenes. Familias, mayores, viejos y viejísimos, ocupando las calles, imparables, bulliciosos, aliviados de un peso de años. Vengo a estar con vosotros porque estáis pensando en alto lo que yo pensaba en bajo, les han dicho muchas veces cada día de esta semana los mayores que se acercaban al campamento, entre avergonzados por su silencio y aligerados del lastre. Y hoy, todos los que faltaban han ido a la Puerta del Sol a decírselo ante tantísimos testigos.

Yo, salvo el 13/M en que la cagó el gobierno del PP por imbécil antes e imbécil después, nunca había visto nada igual. Las comisiones han seguido trabajando, pero ya no era solo en la plaza, porque no cabían. Era en todas las plazas y los callejones. Era en la explanada del Corte Inglés, ante el que un tipo jocoso pasó y gritó: “¡El Corte Inglés contribuye a las libertades!”. Risas y aplaudos.

Risas he visto muchas estos días. He puesto la oreja por todas las esquinas y he oído hablar a los chicos sobre los medios de comunicación, sobre el partido político de sus padres, sobre la universidad, sobre el trabajo. He charlado con un enfermero de 29 años que trabaja en cuidados paliativos y me ha dicho: “También eso es una mentira”. Lo venden los políticos y en realidad es muy poco, maltratan a los trabajadores y maltratan a los enfermos, aunque sea por defecto. Ignoran continuamente que están tratando con personas, y personas que sufren tanto. Eso es una cerdada. Pero se hartan de venderlo y venderlo en los medios de comunicación, que, naturalmente, se prestan.

Me he encontrado con amigos y compañeros de trabajo. No los había visto estos días, pero también habían estado curioseando y participando por las esquinas. Otros me han llamado para recorrer juntos este espacio inimaginable. Boquiabiertos.

La policía nunca se había aburrido tanto. El gasto, sin duda enorme, en desplegar agentes y vehículos, nunca había sido tan inútil.

No han conseguido acabar con esto ni las autoridades, ni los quemacontenedores profesionales que lo intentaron el primer día y otras veces lo lograron.

Estaban demasiado ágiles como para no improvisar su defensa a medida que iban aprendiendo de las contingencias. Se las arreglaron para formar su pequeño servicio de vigilancia del orden del que han dado ejemplo. ¡Y sin policías! Nada de botellón, nada de basura, nada de banderas, nada de marcas políticas, nada que se les pudiese reprochar, porque es obvio que se les ha buscado de todo debajo de la alfombra, y no había nada.

No era una conspiración.

He escrito a El País para decirles que se les había colado una errata. Habían llamado antisistema a los que tenían que haber llamado vándaloa, los quemacontenedores. Les dije, muy comprensiva, ejem, que los antisistema no son los que queman cosas, somos todos los que estamos en contra del sistema que tenemos.

Ha recorrido toda España la voz de una mujer, Cristina, de Burgos, 46 años, que llamó a una repugnante tertulia de RNE en la que los ociosos y venenosos hablantes se partían de risa y de rabia al referirse a “ese tipo de joven”, el que está estos días en la Puerta del Sol. Se estaban pasndo tres pueblos y ella pidió respeto. Y lo hizo así de bien:

http://www.youtube.com/watch?v=3yQxixRBCls&feature=related

Por último voy a desvelar quién es realmente el conspirador de todo esto: ¡Comunión y Liberación! ¡Sííííííííí! Después de haberse apuntado tó cristo, esta noche me ha dado un tipo muy educado (buenas noches y tal) una hoja en lujosísimo papel couché con el discurso “El gusto de construir la ciudad común. Ante las elecciones municipales y autonómicas”. Que si Benedicto XVI, que si la presencia de Cristo resucitado, que si los empresarios que asumen nuevos riesgos a favor de sus trabajadores, que si las familias que acogen a jóvenes problemáticos que nadie quiere….Que si buena parte del malestar social, en estos tiempos de crisis, tiene que ver con esa censura del deseo ilimitado de realización que nos constituye…

….para terminar diciendo: es necesario volver a mirar con simpatía aquellas iniciativas que devuelven la esperanza a nuestra sociedad. Con las que crece el gusto de construir la ciudad común.

Yo es que me pasmo. Y son las 2.11 del sábado, jornada de reflexión, y la desobediencia civil está en la calle. Voy a bajar a echar una última ojeada. Y para mañana prometo álbum de fotos. Como estas:

    

    

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Acerca de mividadelosotros

Repugnada por el periodismo masticable.
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Una respuesta a 00.43, km 0

  1. chulo comentario este , el de la experiencia vivida en la calle
    Voy añadir el comentario que viene abajo a sabiendas de q es más aburrido pero bueno… una tiene el estilo q tiene. Bicos y sigue contando. Distribuí tu post por la lista profesfilo sin tu permiso o sea que reclama tus derechos a la señora leysinde

    DIÁLOGO FILOSÓFICO CON UNA AMIGA
    -Para mí no todas las personas de los partidos políticos son igual de corruptas pero el sistema partido político promociona a gente arribista, ambiciosa, sin escrúpulos para competir y cargarse a los compañeros, en vez de trabajo colaborativo hacen trabajo de autopromoción personal y lucha por el poder individual, creo que la estructura de funcionamiento de los partidos, basada en planteamientos de la filosofía política liberal del individuo masculino que persigue su propio beneficio, hay q cambiarla. No entiendo por qué los decididores del mundo llevan todos traje y corbata. O bien las mujeres tenemos algún tipo de retraso mental -déficit constitucional e intelectual- como sostenían los clérigos y filósofos de los pasados siglos (muchas veces las categorías se solapaban pues los filósofos y científicos eran clérigos, órdenes masculinas) o bien este sistema masculinista supercompetitivo del individuo universal liberal que lucha por el poder y el beneficio personal tiene gato encerrado. Pensemos, pensemos,busquemosle las fisuras. Yo no soy antisistema… soy prosistema democracia participativa. No quiero ninguna utopía… solo la heterotopía, un mundo alter, mejor que el que tenemos. No sé si los partidos minoritarios son capaces de cambiar las reglas pero en mi opiniön aquí está el quid de la cuestión: cambiar el funcionamiento estructural y jerarquizado de los partidos, plantear una regeneración ético-política que conlleve que quienes cometan actos corruptos (y no hace falta ir a juicio pues todas las personas con sentido común sabemos lo que esto significa) sean expulsad@s del partido. Y otra cosa:exigir cursos de formación cívica para los políticos(ell@s son quienes necesitan la asignatura formación para la ciudadanía pues su comportamiento debería de ser sino ejemplar cuando menos cívicamente honrado ), limitar los ingresos por representación política, y exigirles que no solo se reúnan con el mundo empresarial sino también con el mundo de las miles de asociaciones ciudadanas repartidas por nuestra geografía, nosotr@s sabemos lo que pasa y lo que se necesita en cada uno de los mundos locales que habitamos. Y lo último: listas abiertas. Yo no quiero votar a partidos, quiero votar a personas. Si hubiera listas abiertas, ahora podríamos echar a todos los políticos mafiosos con nuestro voto y además nos ahorraríamos todo el dinero que el estado gasta en megajuicios por culpa de esta gente sin escrúpulos. Las cosas nunca siguen igual porque un mundo en devenir se somete a la historia y cambia contínuamente, los cambios pueden ser maás rápidos o más lentos pero esto ya ha servido para algo: les hemos obligado a vernos en las calles, a decirles que existimos y q no somos idiotas, q no nos tragamos sus relatos políticos de baja calidad
    Yo soy política porque mi práctica política la ejerzo con mi trabajo voluntario para defender el mundo local en que me encuentro: las montañas del Caurel, un espacio natural amenazado por un mapa de minas a cielo abierto diseñado por políticos. Hago política de una manera distinta a la suya: como contrapoder y resistencia, también trabajo voluntariamente en teoría y filosofía feminista por la misma razón.Creo que la política ha de entenderse como práctica, toma de conciencia práctica e implicación en redes de valores, teoría en acción no en abstracción.

    -Estoy completamente de acuerdo… La manera de hacer que tienen los políticos, guiada por la codicia, el individualismo, la supercompetitividad, es por desgracia la misma que la de los banqueros y ejecutivos agresivos (me temo que de ahí viene), y además ha ido calando en los demás estratos de la sociedad. Muchas de las mujeres que tienen grandes cotas de poder han imitado este modelo agresivo masculino. Hay que cambiar el rumbo de este sistema.

    -Si, en efecto, lo imitan pero casi siempre acaban de subalternas. Están en su posición femenina de segundas de ellos (y no se rebelan, lo asumen y además se ponen falditas de color rosa). Creo q está muy lejos aún el día en q podamos ver a una presidenta en este país. Útimamente estoy sorprendida con las mujeres filósofas que ha habido (yo creí que no existían porque a las muejres las marginaban) pues no… las ha habido y con obra extensa e interesante como, entre otras, Clemence Royer, pero no pasan a los libros de texto ni a la historia de la cultura, lo mismo con las mujeres intelectuales de hoy: tienen muchas dificultades para publicar, para que las inviten a dar conferencias. Me he acostumbrado a contar cuantos hombres y mujeres, cuantas autoras o autores de libros, pelis, música etc y de verdad que no doy crédito a este 80%-90% de hombres que se apropian del espacio de habla y que ocupan los lugares mas valorados de la sociedad. Me doy cuenta de q he pasado toda la vida comprando libros de hombres y escuchando lo que dicen los hombres. Ahora que he tomado conciencia y veo que los grandes hombres ya han recibido suficientes homenajes, solo compro libros de mujeres, es mas difícil pues tengo que andar rastreando por los bajos fondos de la cultura a las pintoras, las fotógrafas, las filósofas, autoras etc. que no aparecen en el gran libro de la cultura oficial de masas.Parece una boutade que en la exposición “Heroínas”, actualmente en el Thyssen, el comisario sea obviamente un hombre y obviamente las obras expuestas son de pintores y no de pintoras, lo parece, máxime cuando hoy ya están a disposición de quien quiera la tradición de obras pictóricas de mujeres occidentales. Se trata de lo de siempre: la mirada sobre las mujeres es una óptica masculina que silencia y oculta la expresión y la mirada femenina sobre los hombres y sobre las propias mujeres. No se trata de defender que la mirada femenina del mundo sea mejor o peor, solo se trata de poner de relevancia que la mirada de las mujeres sobre el mundo está oculta, silenciada, no representada. Siempre es importante pensar ¿quién mira a quién?, la vocación de particularidad ha de sustituir a esa mirada objetivizadora y supuestamente universal que se autoadscribe la masculinidad que aparece promovida y representada en el orden de al cultura. Esta discriminación en la forma de mirar y en el quién mira, discriminación que consiste en q solo se exhibe a uno de los lados, es el modelo para otras discriminaciones. En todas funciona el mismo esquema: una fratría mayoritariamente masculina se aprovecha del trabajo y las capacidades, de las horas de vida de otras personas, hombres y mujeres, de aquí el trabajo precarizado, siempre un no-trabajo, un trabajo inexistente, siempre feminizado. Tienen el dinero y el poder, el control de la óptica de visión, y hacen todo lo posible por mantener ese sistema panóptico masculino que les favorece. No están dispersos, particularizados y parcializados como mujeres sino que están unidos entre ellos por redes y posiciones de poder; toman decisiones por y para tod@s l@s demás. Deciden qué comemos, qué vestimos y lo que es peor: deciden lo que debemos pensar y lo que no, lo que debemos leer, las imágenes televisivas, cinematográficas y pictóricas q debemos de ver.Como mujer, me siento un ser invisible y no representado en el orden de la cultura, solo aparezco como la sombra o la que está al lado del hombre importante; es como en los sexos… las personas hermafroditas (4% de la población) han sido borradas del mapa de lo humano, no pueden ni decir que lo son porque oficialmente solo hay dos sexos, el privilegiado masculino y el subalterno femenino; es más… si naces hermafrodita el médico te “reasigna el sexo” (naciste con un sexo que “no existe”, “equivocado”), el médico te hace un favor, te instala en lo humano, te lo “reasigna” como masculino o femenino incluso sin pedirle permiso a tu madre ni a tu padre -a tu madre y a tu padre les miente por su bien, no les dice q eres intersexo o que eres hermafrodita, les dice q tenías un “problema” de “malformación” genital- . Seres sexuados como exclusivamente hombres (privilegiados) y mujeres (subalternizadas) es el esquema político sobre el que se construye cualquier otro tipo de diferenciación política y de alteridad de tipo jerárquico.

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