¡Quita esa mano de ahí, hombre!

Creía, cuando empecé este blog, que me sentiría plena, aligerada y satisfecha. Pero me confirmo en lo que tiempo atrás pensaba: que soy más de transmisión oral, como un abuelete de tribu, como Asuracenturix el Bardo, como Sherezade*. A mí lo que me gusta es dar la paliza en cuerpo presente, que haya feedback, despertar en el interlocutor un deseo ciego de arrojarme a la pira funeraria, de ponerme una soga al cuello y apretarla, de taparme la boca con cinta adhesiva. Esto ya me lo han hecho, y funciona. No solo me callo, sino que no me vienen las ganas de hablar. Como no me acuerdo del tabaco cuando nadie fuma en mi presencia.

*O Sherezada, o Sheherezade, o Schehrazade,  o Scheerezade,  o Shahrazad.

Pero en fin, ya que estoy aquí, procedo al relato de hoy, tan complejo que da para una película española: había ido a comprar un tendedero para la ropa, no lo encontré, y enconces me desvié hasta la alimentación mexicana. Allí tiré un tarro de mermelada de tomate verde con naranja, y dejé el suelo como vomitado.

Inmediatamente, me autodenuncié, y dos empleadas tuvieron que secar mis lágrimas de cocodrilo, una tercera vino a limpiar y menda lerenda, atormentada por el desaguisado, se compró un nuevo tarro, tres refrescos de tamarindo, lima y mandarina y un aliño de vinagreta con algún fruto tropical.

Por otra parte, atisbo ya la llegada de la temporada primavera-verano. Los machotes empiezan a rascarse sus partes en público sin que ninguno conocido me haya explicado, hasta el momento, la causa, además de negar que ellos mismos practiquen el rasca-rasca ni en solitario ni en alguna tribu rascabolas.

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Acerca de mividadelosotros

Repugnada por el periodismo masticable.
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2 respuestas a ¡Quita esa mano de ahí, hombre!

  1. Q tontiña me eres!!
    Se los rascan porque ya se lo dijo Bigas Luna: los tienen de oro.
    Supongo que les sacan brillo al fin y a la postre es lo que hacen todo el día: sacarle brillo a la masculinidad, brillos en sus cumbres político-económicas de alto nivel (alto porque le sacaron brillo), brillo en sus estrellas y epopeyas heroico-épico-deportivas (primero le dieron brillo a Aquiles y Odiseo luego al Cid y ahora a los Zidanes y los Rolandos)
    Todo esto mientras ellas le dan brillo a los suelos que piensan.
    Luce, brilla y da esplendor ¿no te suena?
    HOMBRES; HOMBRES(Rascarse los güevos es su contraseña, intercambian masculinidad)
    Por ejemplo, mira este petit extracto de masculinité.
    (URL: http://cuadernodelengua.com/cuaderno9.htm

    La Real Academia Española resplandece, inmaculada, reluciente de puro limpia: los entarimados y los pisos de mármol, los cuadros y los tapices, los zócalos de madera, las butacas del salón de actos, las mesas y las vitrinas de la biblioteca, la alfombra de la escalera principal, tan mullida que impresiona… La Academia no sé si “limpia, fija y da esplendor”, pero desde luego todo en ella luce esplendoroso y brilla de pulcritud.

    Visité la Real Academia de la lengua hace unas semanas, invitado por dos buenos amigos que trabajan allí, y una de las cosas que más me llamaron la atención fue lo impoluto y bien cuidado que se veía todo. Habrá a quienes éste les parezca un comentario irrelevante o trivial. No lo es, en mi opinión. Parece que la Academia ha dispuesto en los últimos años de recursos acrecentados, que le han permitido remozar y mejorar sus instalaciones (con muy buenos resultados, según lo que yo pude ver). Pero el mantenimiento diligente y esmerado de un edificio no es siempre un mero reflejo de la abundancia del dinero con que se cuenta para atenderlo, sino que resulta, en muchas ocasiones, un signo claro de buena gestión de la institución que lo ocupa.

    En nuestro recorrido por el caserón de la calle de Felipe IV, lo primero que nos mostraron fue el gran salón de actos donde se celebran las ceremonias de toma de posesión de los académicos. Todo allí, tan en orden y lustroso, parecía dispuesto para una inminente celebración de ese tipo. Tan sólo un detalle desmentía la colocación armónica y aun simétrica de la estancia: el retrato de Cervantes de la pared del fondo, tras la mesa presidencial, estaba un poco inclinado. “Siempre que se limpia esta sala, se descoloca el cuadro”, nos contaron.

    ¿Un gesto de disconformidad irónica y discreta de Cervantes hacia el solemne escenario, el buen orden académico o el personaje del retrato que cuelga de la misma pared, encima del suyo (el rey Felipe V, creador de la Academia)? El hecho, en cualquier caso, dicen que ofrece motivo de pugna bienhumorada a los académicos Luis María Anson y Juan Luis Cebrián cada vez que asisten a la toma de posesión de un compañero

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