Colorín colorado, este cuento ¿se ha acabado?

¡Hala, han detenido a Gbagbo! Me siento profundamente aliviada. Solo queda contar sus muertos, los de Ouattara, los de los mercenarios despistados y, por si acaso, los de la misión Licorne y los de los cascos azules, tan azules…Siempre hay que defenderse, aun antes de que te ataquen. La orden era no matar al dictador, sino cazarlo y sacarlo por la tele bien guarrindongo (y su mujer, despeinada), como a Sadam Husein, que parece que da igual que te pillen en el zulo que en un complejo hotelero, lo chulo es esa foto de perdedor sin afeitar y sudando muchísimo. A los malos siempre les abandona hasta el desodorante.

Junto a esta buena nueva, la de doña Letizia evocando el Holocausto, como salida ella misma de un campo de inanición, y qué mala soy.

Y la de los periodistas que fotografiaban a una chica muerta o moribunda en Haití. Como perros de Pavlov, conteniéndose apenas ante la suculenta imagen del dolor. La foto ganó un premio, claro. La de la chica, sin los periodistas. Si, como decía aquel artículo de…¿Javier Marías?, ay, que no me quiero comprometer, pero decía que un muerto da más pena que mil, y los periodistas lo saben.

Y volviendo a Costa de Marfil, solo faltaba el presunto desenlace, que el desenlace real vendrá, posiblemente, tantos años más tarde como cadáveres tengan que aparecer.

Es que, de verdad, en apenas dos semanas, tengo la impresión de que Laurent Gbagbo ha sido cercado, sitiado, rodeado, ultimatumizado siete veces por día. Su bunker, residencia oficial, último refugio, que de todo se le ha llamado, tiene que estar más agujereado que las caras de una tribu de fulani todas juntas.

Tantos días y tantos titulares pueriles, triunfalistas, confusos entre el deseo y la realidad…

¨La ONU acusa a Gbagbo de tenderle una trampa para ganar terreno. El organismo asegura que la oferta de negociación de las tropas del expresidente de Costa de Marfil fue una artimaña para recuperar barrios en Abiyán”. Ahí lo han pillao.

“La caída de Gbagbo es irremediable¨, dijeron los franceses, “es cuestión de horas, o a lo mejor de días, o puede que de semanas, pero nunca de meses”. ¡Acertaron al milímetro!

“La detención de Gbagbo, suspende la guerra¨, y la coma no es mía, naturalmente. Y la suspensión de la guerra, ya veremos…Estoy segura de que todavía me voy a pasar años practicando en casa, cada mañana, la guturalización del nombre ese para no decir Bajbó, como se suele, igual que George Bush era Yorbús.

Ahora, la seguridad del bruto está en manos de la ONU. Dios le ampare, también.

PD. Acabo de leerme bien “La detención de Gbagbo, suspende la guerra” y, salvo en esa coma mal incrustada, rectifico: efectivamente, el autor distingue entre el fin de una guerra y su mera suspensión. Las causas siguen, la guerra sigue. Pero en ese cuento ya no vamos a entrar en los medios, muy probablemente.



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Acerca de mividadelosotros

Repugnada por el periodismo masticable.
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2 respuestas a Colorín colorado, este cuento ¿se ha acabado?

  1. Tónico Sweeps dijo:

    Oh, Dios, es lo más amable que he leído en mucho tiempo, y me quedo corto, más que amable es la bondad caída sobre un montón de mierda humeda… Te venero.

  2. Tónico Sweeps dijo:

    No me deja comentarrr!!! Dije que este apunte es como una nieve de bondad cayendo sobre una bloque de mierda fresca plastificada y me dice que ya lo había comentado!!!

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