¿Y a mí, qué?

El presidente del gobierno (de España) ha anunciado que no se presenta a las pròximas elecciones. Ayer puso el huevo, y los medios se dispararon. La audiencia también, supongo, pero me importa un bledo. Yo solo vi una foto y leí el titular y una frase colateral.

Dijo que contaba con tanto apoyo, tanto, que por eso no se presentaba.

Dijo que nosecúantos.

Francamente, ¿y a mí, qué?

Yo estoy metida en otras harinas. Estoy tan preocupada por lo que se incendia fuera del país, de las corbatas y los despachos, de los besamanos y las cumbres, de los tratados y las camisas blancas, de las (putas) banderas y los rascacielos de las sedes oficiales, los guardaespaldas, los muñecos recortables, los portavoces, los ventrilocuos, las portadas con fotos de familia de familiares con las manitas posadas en inmerecido reposo sobre el vientre reposamanos de cada modelo que posa…

Esto es lo más pueril que se le puede ocurrir a una pensar en el mundo de las comunicaciones, las ediciones, las audiencias, los emisores, los receptores y los medios, pero a mì me da igual ser pueril. Tengo para mí que nunca sobra un mucho de puerilidad, para ver todas estas bazofias desde fuera y lejos  sin meterse a deglutirlas bulímicamente. Todos esos mensajes burdos, cocinados con la misma receta solo que más y más sofisticada en sus etiquetas tan trendy que empalagan y sus envases competitivos (otro palabro que me produce bruxismo, o sea, rechinar de dientes).

Tengo miedo inmediato, y lo he soñado estas noches, de que todo el contenido del mundo, pendiente de un hilo al borde de un precipicio de atracción cíclica, se suelte y se abisme como cuando las glaciaciones, que todo lo precipitaron. Pero esas fueron muertes ¨por causas naturales¨, no homicidios ni asesinatos.

Y el hilo se llama Refugiados, se llama Costa de Marfil, se llama Dictaduras mimadas de ayer y hoy, se llama Historial de animaladas, se llama La blandeza de la ONU, se llama La mentira de los buenos, se llama Falsos culpables e instigadores verdaderos, se llama Tergiversación de las ideologías, se llama Acusaciones perversas con consecuencia de guerra, se llama Cuidado con hablar, sé dónde vives.

Y si el que habla se cae, el hilo cede, se rompe, y el mundo se abisma.

Y como el que habla no tiene medios porque no tiene a los medios, se va a caer.

Por eso estaría muy bien que, por si acaso, se escuche al que habla y se tire del hilo desde arriba mientras dura ese discurso que duele. Vale, apostemos: si no tiene razón en que no todo es tan nítido como se lee, se escucha, se devora en los medios masticables, suéltese el hilo desde arriba para que el Pobrecito Hablador, el Fígaro agorero, se precipite a cualquier infierno. Pero si despierta solo una pizca de duda y de sobresalto y de dolor del mundo, asegúrese bien el hilo, apáguese la tele, lapídese a los portavoces, préndase fuego al sillón de orejas sordas y a ver qué pasa.

Seguramente ese que habla eres tú, pero no te escuchas porque te han convencido de que tu opinión no está documentada, no la han voceado en la tele, no emana de un iluminado político o mediático, que son lo mismo, y además ¿quién te crees tú para no creer en el divino discurso de los medios masticables?.

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Acerca de mividadelosotros

Repugnada por el periodismo masticable.
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